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CIID: Biblioteca: Documentos:  Biodiversidad Desarrollo de la Amazon a en una Economia de Mercado   
 

MEDIO AMBIENTE, ECONOMIA Y VIALIDAD EN LA AMAZONIA PERUANA

Antonio Brack Egg*

[* Coordinador Regional, Proyecto RLA - 92 - G32 - PNUD/GEF/TCA. Ecólogo, Dr.]

PANORAMA GENERAL DE LA CUENCA AMAZONICA

El rio

El Amazonas, el gigante de los ríos, es el río más largo, más caudaloso, más ancho y más profundo, y, además, drena la cuenca más extensa de la Tierra.

Con 6.762 km de longitud, contados desde el Nevado Mismi, en el departamento de Arequipa, Perú, es el más largo de los ríos. El río Nilo tiene 6.671 km y es el segundo en longitud.

Descarga al Océano Atlántico entre 200.000 y 220.000 m3 de agua por segundo, lo que representa entre 6,3 y 6,9 billones de m3 al año, que representa cerca del 15,47% de las aguas dulces de la Tierra. Además, descarga cerca de mil millones de tm de sedimentos por año. La Cordillera de los Andes aporta cerca de 13,5 tm de sedimentos por segundo. En Manaus (Brasil) el Amazonas contiene 0,1 gr de sedimento por litro de agua.

Es también el río más profundo, lo que permite el ingreso de naves de gran calado hasta Iquitos (Perú), a cerca de 2.375 km aguas arriba. En el estrecho de Obidos (Brasil) llega a cerca de 300 m de profundidad.

Tiene un desnivel muy pronunciado en la cuenca alta con cerca de 5.000 m en 50 km en línea recta. En la parte media y baja el desnivel es escaso: desde Iquitos (Perú), a 2.375 km de la boca, hasta la desembocadura llega a 4,5 cm /km.

El Amazonas, finalmente, es también el río más ancho de la Tierra. Su anchura es variable, dependiendo de las crecientes, que en algunas partes llegan a inundar entre 20 y 50 km en ambos lados. En su cauce se ubican numerosas islas, dividiendo al río en un intrincado laberinto de canales. La principal isla es la de Marajó, ubicada en el delta, y que supera los 2 millones de km2.

Las tierras bajas, sujetas a inundaciones anuales por varios meses, se conocen como varzeas. Las varzeas son de las tierras más fértiles de la cuenca, especialmente en los ríos de aguas turbias, porque cada año reciben el aporte de sedimentos con nutrientes. Son aprovechadas intensivamente por los pobladores ribereños para cultivos de corto período de crecimiento (frijoles, arroz, variedades de yuca, maní, etc.).

La cuenca

La cuenca del Amazonas es la más extensa de la Tierra con cerca de 7.165.281 km2. Representa el 1,40% de la superficie del planeta Tierra; el 4,82% de la superficie emergida o continental de la Tierra, y el 40,18% de América del Sur. Contiene cerca del 20% del suministro global de agua dulce de la Tierra, excluyendo los hielos polares. En ella se encuentra más del 56% de los bosques tropicales de la Tierra. Se calcula que los bosques tropicales, tanto cerrados como abiertos, comprenden cerca de 8 millones de km2, incluyendo los de la cuenca del Río Orinoco, y los de Guyana, Suriname y Guayana Francesa.

La cuenca amazónica es compartida por Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú y Venezuela. Brasil (67%) y Perú (13,37%) poseen más del 80% de la cuenca. Esta es muy heterogénea en sus características geográficas y ecológicas porque abarca territorios desde más de 6.000 msnm (Cordillera de los Andes) hasta el nivel del mar. La parte baja es un inmenso bioma de bosques y aguas. Se calcula que cerca del 30% de la Amazonía baja está conformado por ambientes acuáticos: ríos de diferentes características; lagunas o cochas; pantanos (aguajales o formaciones de palmeras Mauritia), y várzeas o zonas inundables. Los bosques tropicales del mundo se encuentran en más de 56% en la Amazonía.

Tierra de posiciones encontradas

La Amazonía, por ser la masa de bosques tropicales más extensa del planeta y por ser una región poco intervenida por el hombre, es objeto de alto interés mundial y de opiniones encontradas sobre su futuro.

Espacio intocado.- Para muchos la Amazonía es un espacio que debería permanecer casi intocado para asegurar el equilibrio ambiental a nivel global, gravemente amenazado por un modelo de desarrollo con alto consumo de energía fósil y alta producción de desechos peligrosos. Diversas organizaciones mundiales y nacionales consideran que no debe ser intervenida en mayor grado del actual y que debe permanecer como una especie de "reserva mundial" para conservar la biodiversidad y los bosques tropicales, y garantizar servicios ambientales globales como la producción de oxígeno; la captura del CO2 excedente, y el flujo de agua a la atmósfera.

Tierra de recursos y esperanzas para países pobres.- Para los países de la región, la Amazonía es depositaria de importantes recursos naturales cuya utilización constituye una esperanza para el desarrollo y así poder salir de la pobreza en que se debaten sus pueblos.

Algunos países de la región (Bolivia, Brasil, Ecuador y Perú, especialmente) tienen en la Amazonía sus mayores reservas de petróleo, gas natural, oro y minerales varios (hierro, bauxita, niobio, etc.). Estos países no pueden ni quieren renunciar a la extracción de estos recursos, y, aunque quisieran hacerlo, no lo pueden hacer por depender del petróleo como fuente principal de energía y divisas.

Tierra de desafíos.- Sin lugar a dudas, la Amazonía hoy constituye un desafío para conciliar el crecimiento económico con la conservación del medio ambiente en busca de la sustentabilidad para garantizar la generación y distribución equitativa de la riqueza, mejorar los niveles de vida y conservar el entorno humano a nivel local, regional y global.

Este es un desafío no sólo para países de la región, sino para la comunidad mundial como un todo. La posición de mantenerla como una especie de reserva mundial es muy facilista, y no tiene ninguna perspectiva a futuro, por no tomar en consideración los justos intereses de los países amazónicos.

Tierra de mitos

En el proceso de desarrollo moderno de la Amazonía (a partir de 1500) se han tejido innumerables mitos o verdadesa medias o medias mentiras, que han influenciado fuertemente las decisiones que se han tomado sobre la región.

El nombre del río tiene su raíz en la mitología griega de las mujeres.amazonas (a = sin; mazon= seno), aguerridas guerreras, que se mutilaban los senos para usar sin estorbo el arco y la flecha. Durante la expedición de Francisco de Orellana los españoles encontraron o creyeron encontrar grupos dominados por mujeres guerreras. De allí surgió el nombre de Amazonas.

El mito de las Amazonas se funde con el de El Dorado, referido a un caudillo o cacique indio de los Andes de Colombia, que cubría su piel de polvo de oro y se sumergía ritualmente en el lago Guatavitá, cerca de Bogotá, rodeado de ofrendas de oro en homenaje al Sol. Los españoles y muchos escritores inventaron el mito del lago Parimé, donde se decía estaba El Dorado, al noroeste del río Negro, en las Guayanas, y que su capital Manoa estaba empedrada de oro. Se buscó la "tierra de la canela", porque los indios mostraron a los conquistadores españoles, en Quito y Cajamarca, cortezas con aroma a canela. Se encontró algo parecido a la canela, pero en nada igual a la verdadera canela de Asia. Luego se inventaron otros mitos como el de los Tivitiva, que viven en los árboles, y el de los Acéfalos, que no tenían cabeza y la boca estaba situada en medio del pecho. Parece que lo espectacular de la región y su misterio de selvas intrincadas atizó la imaginación de personas muy serias como Raleigh (1617) y otros.

En los tiempos más recientes se tejieron los mitos de la homogeneidad o del inmenso "infierno verde"; el del "vacío amazónico "; el de la inmensa riqueza y extrema pobreza; el del indígena freno u obstáculo para el desarrollo; el del "pulmón de la Tierra"; el de una región de desfogue para los problemas periféricos, y el de la internacionalización.

El mito de la homogeneidad amazónica.- Considera a la región como "un inmenso infierno verde", cubierto de bosques y de aguas, sin mayores variaciones, y donde se pueden aplicar sistemas de desarrollo homogéneos. Esta "ilusión óptica" tiene su sentido, porque cuando se sobrevuela la región parece una inmensa alfombra verde interrumpida sólo por los ríos, las lagunas y los pantanos.

Sin embargo, la homogeneidad es sólo aparente y lo real es una gran heterogeneidad desde todos los puntos de vista. Después de muchas exploraciones y estudios geológicos, climáticos, hidrológicos, florísticos, faunísticos y sociales-antropológicos se ha demostrado hasta la saciedad que "no hay una sino muchas amazonías", con una variabilidad y complejidad a nivel local y regional.

Variedad de formaciones geológicas de Este a Oeste, desde los Andes hasta la boca, y de Norte a Sur, desde el macizo guyanense hasta el Gran Chaco. Variedad de tipos de clima desde las cumbres heladas de los Andes hasta el valle central; desde los tepuis del Norte hasta las sabanas del Sur. Variedad de tipos de agua desde las negras, muy pobres en nutrientes y ácidas, y las cristalinas, variables en nutrientes y acidez, hasta las turbias, cargadas de nutrientes y que fluyen desde los Andes cargadas con sedimentos. Variedad de formaciones vegetales como los bosques tropicales lluviosos cerrados; las sabanas; los cerrados; las várzeas o zonas inundables; los bosques de neblina de los flancos orientales andinos; las islas de los tepuis, llenos de endemismos y totalmente aislados del entorno, etc. Miles de especies de plantas y animales de los bosques, las sabanas, los ríos, las lagunas, los pantanos, los tepuis, los cerrados y los chaparrales, entre otros. Los científicos modernos, con la ayuda de los más sofisticados instrumentos, no han llegado a desentrañar la complejidad de la Amazonia.

El mito del "gran vacío amazónico".- Al que algunos han llegado a denominar con el epíteto de "gran", ha llevado a la creencia que se trata de "un inmenso espacio vacío", de "una región virgen" o "una de las últimas fronteras de la humanidad", que es necesario ocupar, en opinión de unos, o preservar, en opinión de otros.

Este mito ha conllevado a engendrar millonarios proyectos de desarrollo de "ampliación de la frontera agrícola", y a justificar y consagrar crímenes y atropellos contra los pobladores aborígenes, que se han llegado a calificar como de "genocidio" y de "lesa humanidad".

Nadie puede desconocer la realidad que la región, al menos en gran parte, tiene una escasa densidad poblacional, sin embargo, el vacío amazónico no existe ni nunca tuvo razón de ser.

Los mitos de la riqueza y de la pobreza amazónicas.- El mito de la riqueza amazónica surgió, en su tiempo, por la falta de datos científicos y la dificultad de comprender que un bosque tan complejo, como el amazónico, descansa sobre tierras pobres en nutrientes y que éstos se encuentran en un 95% en la biomasa vegetal. Después de más de 400 años de ocupación europea, de talarcasi 100 millones de hectárea para establecer sistemas de producción agropecuaria, y de resultados bastante magros en los grandes proyectos de colonización se ha demostrado que la región no es tan rica como se creía o, al menos, que no se deben aplicar sistemas introducidos sin considerar los factores limitantes que impone el medio ambiente.

... Y la "inmensa pobreza amazónica". Como reacción al mito de la riqueza se propaló el de la pobreza amazónica, vale decir, que la región no vale para nada y que debería mas bien quedar intocada.

Tampoco eso es cierto, porque las evaluaciones más recientes han demostrado que es depositaria de ingentes recursos hidroenergéticos; de grandes reservas de petróleo, gas, uranio, oro, hierro, bauxita, cobre, etc., y de recursos hidrobiológicos importantes para la alimentación. Además se han ubicado zonas con buenos suelos, que algunos estiman hasta en un 36%, para las actividades agropecuarias, siempre y cuando se utilicen las tecnologías y los insumos adecuados.

Ciertamente la pobreza principal de la Amazonía está en los suelos para fines agropecuarios y en base a sistemas de producción y especies introducidos de otras situaciones ecológicas. Varios autores llegan a afirmar que recién se está descubriendo la verdadera riqueza de la región en los recursos de la diversidad biológica (ecosistemas, especies de flora y fauna, y recursos genéticos). Miles de especies de plantas y animales que se usan para alimentos, fibras, grasas, aceites, colorantes,tintes,aromas,perfumes,alucinógenos, medicinas, maderas, etc. Más de un centenar de plantas domesticadas y/o cultivadas por los grupos aborígenes, algunas de las cuales se han extendido a otras regiones del mundo (la papaya, la piña, el achiote, varios frijoles, el maní, etc.), mientras otras permanecen restringidas a la región o a área determinadas dentro de ella.

El mito del "pulmón de la Tierra".- Los defensores a ultranza de la intangibilidad de la Amazonía han introducido el mito del "pulmón de la Tierra" insinuando que la tala de los bosques amazónicos contribuye enormemente a mermar la capacidad de fijación de CO2 y al efecto de invernadero o calentamiento de la atmósfera.

Además de desconocer la inmensa superficie e importancia de los mares en la fijación de CO2 y en la generación de O2, se desconoce la realidad que un bosque maduro mantiene un equilibrio casi total entre el CO2 fijado y el O2, producido. Para fijar CO2 excedente en la atmósfera es más interesante reforestar las zonas deforestadas, porque un bosque en crecimiento es "un sumidero de CO2". Es, por otra parte, cierta la preocupación por la tala y quema de los bosques amazónicos, ya que estos mantienen cautivo un promedio de 160 TM de CO2 por hectárea, que es liberado a la atmósfera al quemar la biomasa.

El mito del indígena "freno para el desarrollo".- El desconocimiento nacional y mundial sobre los pueblos indígenas dio origen al mito del "indígena freno para el desarrollo" y que fue utilizado durante siglos para agredir territorial y culturalmente a los pueblos indígenas amazónicos, desconociendo sus derechos ancestrales de uso de recursos, y sus aportes culturales y tecnológicos.

Este mito fue y es utilizado ampliamente por desarrollistas de todo tipo para ocupar las tierras y posesionarse de millones de hectáreas con indígenas dentro, que luego eran eliminados, en el peor de los casos, o empujados hacia otras zonas, en el mejor de los casos.

Cada vez más se comprende los tremendos aportes que prestan y pueden prestar las culturas indígenas para el manejo de los recursos y el desarrollo de la región, dada su "experiencia milenario" en el ambiente ecológico de la Amazonía.

El mito de la "tierra prometida".- Los países de la cuenca han visto con demasiada facilidad a la Amazonía como una especie de "tierra prometida" o una "región desfogue" para solucionar álgidos problemas sociales y económicos de las zonas periféricas andinas (Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia) y nordestinas (Brasil), promocionando la colonización de la misma para desplazar poblaciones en busca de nuevas perspectivas de tierras y bienestar.

Los gobiernos, especialmente desde el siglo pasado, pero con mayor intensidad en el presente, han fomentado y fomentan el desplazamiento de poblaciones empobrecidas de los Andes (Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú), del Nordeste y del Sur del Brasil hacia la Amazonía para descongestionar bolsones de pobreza y de problemas sociales. Generalmente no se pensó en solucionar los problemas de la gente en los sitios de origen.

La utopía de la internacionalización de la Amazonía.- En la segunda mitad del presente siglo se insinúa la idea de la internacionalización de la Amazonía, que ha suscitado acaloradas discusiones a nivel nacional e internacional.

Este planteamiento, que no tiene ninguna probabilidad de éxito y que nunca fue propuesto oficialmente, es, en parte, la consecuencia de la exageración de los servicios ambientales globales que presta o se supone que prestaría la región para toda la humanidad (producción de oxígeno, balance hídrico global, sumidero de CO2, etc.), y, en consecuencia, su protección es una responsabilidad global o de interés de toda la humanidad.

Los mitos como efecto de distracción.- Estos mitos y estas verdades a medias han producido un efecto de distracción en la búsqueda de las verdaderas posibilidades y alternativas de desarrollo para la región, y, unos más que otros, están enquistados en muchas mentes, también, de los responsables de las decisiones. Hasta hoy se escribe y se habla de "la Amazonía como la tierra de inmensas posibilidades", "de ubérrimas tierras", "del espacio vacío", de la "necesidad de conquistar la selva", etc.

Heterogeneidad y complejidad

La heterogeneidad marca la realidad amazónica y se expresa en la geología, en la hidrología, en el clima, en la flora, en la fauna, en lo social, económico y político de la región.

Heterogeneidad amazónica.- La heterogeneidad geológica es muy grande desde el valle central hacia las zonas periféricas de los macizos montañosos de las Guayanas, del Brasil y de los Andes, como efecto de los procesos desde el Paleozoico hasta el presente.

Las características físicas y químicas de las aguas son muy variables a nivel local y global, distinguiéndose ríos de aguas negras, blancas y cristalinas, además de miles de lagos de diverso origen y de características variables.

La diversidad climática desde las partes bajas hasta las más altas varía desde las zonas tropicales hasta las templadas, frías y frígidas, con enorme influencia sobre los suelos, la flora, la fauna y las actividades humanas.

Los suelos son tremendamente variados a nivel local y general por las precipitaciones, las fluctuaciones de los ríos, los procesos geológicos y la orografía de la región.

La mayor biodiversidad del planeta.- La diversidad biológica o biodiversidad de ecosistemas, especies y recursos genéticos es la más compleja del planeta.

Ecosistemas forestales y acuáticos muy diversos se suceden en corto espacio y a nivel de toda la cuenca desde bosques densos, bosques abiertos, bosques inundables, sabanas, catingas, bosques de neblina, lagos y ríos de diversas características.

Altísima diversidad de especies de flora y fauna son la característica de la región. Cerca de 3.000 especies de plantas útiles para diversos fines han sido clasificadas, muchas de ellas con potencial para la obtención de medicamentos, pesticidas, colorantes, aromas, fibras, aceites, maderas y alimentos, entre otros. Se calcula que la región posee hasta el 30% de las especies de flora y fauna del mundo.

La región también es uno de los centros mundiales de domesticación de plantas, muchas de las cuales se han dispersado en los tiempos modernos hacia otras zonas, como la papaya, el maní, la piña, el cacao, la yuca o mandioca y el jebe, entre otras. El material genético de estas especies se encuentra en la región. Existen cerca de 100 especies de plantas domesticadas en la región durante la época precolombina, algunas de las cuales (maní de árbol, pijuayo o chontaduro, etc.) tienen un inmediato futuro económico.

Mosaico humano.- Después de cerca de 20 mil años de ocupación humana y de fuertes procesos de migración, especialmente en los tiempos modernos, la población actual es un mosaico heterogéneo de, pueblos indígenas y migrantes antiguos y más recientes de origen europeo, asiático, africano y americano, entre otros. Mientras los pobladores aborígenes disminuían las migraciones externas aumentaban en intensidad en diversas oleadas ("boom" del caucho, grandes colonizaciones, descubrimiento del oro y extracción de petróleo).

Diversos enfoques políticos y económicos.- La heterogeneidad política y económica está dada por los diversos enfoques de organización y desarrollo de los ocho países que ejercen jurisdicción sobre la región. Estos enfoques han sido cambiantes en el tiempo y no han guardado una permanencia de objetivos y estrategias.

Mientras algunos países (Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia) han desarrollado en la segunda mitad del siglo XX una agresiva política de ocupación y colonización de la región, otros (Venezuela, Guyana y Suriname) han dejado sus territorios amazónicos casi intocados.

Los pobladores amazónicos

La Amazonía no es un territorio vacío, aunque gran parte de la misma tiene una baja densidad poblacional y cerca del 60% de su población es urbana. Hoy las partes bajas de la región (Amazonía Tropical) tienen una población de cerca de 22 millones de habitantes, agrupados en pueblos indígenas (cerca de un millón); pueblos modernos de la floresta, de tipo extractivista, y otras poblaciones como buscadores de oro o garimpeiros, urbanos, colonos, etc.

Pueblos indígenas y derechos ancestrales.- Existen cerca de 379 grupos étnicos de pueblos indígenas con una tradición milenario de adaptación a las condiciones heterogéneas de la misma y depositarios de un incalculable bagage de conocimientos y tecnologías. Estos pueblos han sido tratados en los tiempos modernos muy injustamente,con agresión contra sus territorios y su cultura, y, hasta hace poco, han sido considerados como ciudadanos de segunda categoría, si no estaban "civilizados". Cada vez se conoce más sobre las contribuciones que estos pueblos han dado y pueden dar para el manejo de los recursos naturales, los ecosistemas y el uso de la biodiversidad de la región. En los últimos decenios se han organizado progresivamente y cuentan en la actualidad con numerosas organizaciones de base a nivel local, nacional y regional, como la COICA.

Pueblos extractivistas.- Otros pobladores modernos viven en y de la floresta, dedicándose a actividades extractivistas de recursos hidrobiológicos, caucho, castaña o nuez del Brasil, gomas, resinas, fauna y pesca, entre otras actividades, tanto para autoabastecimiento como para abastecimiento de mercados locales regionales y mundiales. Su contribución a la economía no es despreciable y alcanza a cerca de dos mil millones de dólares anuales. Sólo Brasil exporta al año cerca de mil millones de dólares en productos de la biodiversidad y provenientes del extractivismo.

La adaptación a las condiciones de la región de estos pueblos extractivistas y sus sistemas de uso de recursos están dando pautas para el uso de la "Amazonía de pie" en forma sustentable. La legislación moderna sobre propiedad de la tierra tiene dificultades en encontrar fórmulas adecuadas para respetar su forma de uso comunal de áreas y recursos. Para ellos algunos países han desarrollado las reservas extractivistas y las reservas comunales.

Pobladores de las ciudades.- La mayor parte de la población amazónica (60%) está constituida por los pobladores de las ciudades. Existen hoy tres ciudades que llegan o superan el millón de habitantes (Belem y Manaus, en Brasil, y Santa Cruz, en Bolivia), y muchas otras en crecimiento rápido por la afluencia de poblaciones rurales y externas (Boa Vista, Rio Branco, Porto Vehlo, Leticia, Iquitos y Pucallpa, entre otras).

Uno de los casos más relevantes es el de la ciudad de Nueva Loja o Lago Agrio, en la región amazónica del Ecuador, que, a raíz del descubrimiento de yacimientos petroleros en 1969, se inició como un campamento petrolero y hoy es el centro urbano de mayor población con más de 50.000 habitantes.

Tierra de migrantes recientes.- La región se ha convertido en los últimos decenios en centro de afluencia de poblaciones de las zonas periféricas empobrecidas, como los Andes, el nordeste y sur de Brasil.

Los colonos o migrantes recientes han ocupado extensas áreas de la región, generalmente con apoyo del Estado, y se dedican a las actividades agrícolas, pecuarias y forestales con tecnologías importadas, con frecuencia de fuerte impacto sobre los ecosistemas y los recursos de la región. La mayor parte de ellos sufre las consecuencias de una injusta relación campo-ciudad y en algunas áreas han derivado en cultivos ilegales, como es el caso de la coca.

Buscadores de fortuna.- En los últimos años ha aumentado considerablemente la población dedicada a la búsqueda y explotación del oro y de piedras preciosas y semipreciosas. En el Brasil se calcula que cerca del 30% de la población amazónica se dedica o está relacionada con el "garimpagem". El fenómeno garimpo, por la forma desordenada de su actividad de extracción, es responsable de fuertes impactos ambientales y sociales por contaminación, alteración de ecosistemas fluviales e inseguridad, así como de la propagación de enfermedades y agresión contra los pueblos indígenas.

Crecimiento poblacional acelerado.- El crecimiento de la población amazónica de cerca del 3% anual y la continua migración desde las zonas periféricas empobrecidas hace pensar en un fuerte incremento de las poblaciones urbanas y rurales en el futuro próximo y, de no tomarse medidas urgentes, en un aumento considerable de los problemas sociales, económicos y ambientales.

Tierra de problemas

Hoy la Amazonía se presenta como una región con problemas crecientes en los aspectos sociales, económicos y ambientales. La mayor parte de su población se deba te en la pobreza, y los migrantes que llegan quedan entrampados entre la ilusión, la esperanza y la cruda realidad.

Nadie ha calculado cuánto dinero, nacional y de préstamos externos, se ha invertido en la cuenca en los últimos 50 años para llevar a cabo gigantescos proyectos de desarrollo vial, agropecuario, forestal, infraestructura, etc. Ciertamente se trata de varias decenas de miles de millones de dólares.

A pesar de esas gigantescas inversiones, la situación de los pobladores y del ambiente no ha mejorado sustancialmente. Mas bien se registra un incremento de enfermedades (SIDA, cólera) y la reaparición de algunas que parecían controladas (paludismo, fiebre amarilla) ; hay un aumento de la inseguridad en la región (cultivos ilegales, narcotráfico, guerrillas, agresión a grupos humanos minoritarios, etc.); mayor pobreza rural y miseria urbana, y deterioro de la calidad de vida de los pobladores, en general.

Diferentes modelos de uso de recursos.- Los modelos de uso de recursos actualmente vigentes son muy variados y obedecen esencialmente a tres formas de actuar:

1.-     Los modelos basados en el uso de recursos sin destruir los ecosistemas naturales o con escaso impacto sobre los mismos.- Son practicados por los pobladores de la floresta, tanto indígenas como migrantes antiguos, conocidos como caboclos o ribereños. Estos modelos se refieren esencialmente a la caza, la pesca, la recolección de productos diversos o extractivismo, las áreas protegidas y el ecoturismo. Su importancia económica es considerable para el abastecimiento local de alimentos, como, por ejemplo, la pesca que contribuye con cerca de 280.000 tm de proteínas a la alimentación de las poblaciones amazónicas o la fauna silvestre,cuya contribución a la alimentación apenas ha sido calculada en forma incipiente.

2.-     Los modelos de destrucción y sustitución de los ecosistemas originales.- Se refieren a la agricultura intensiva y extensiva, a la ganadería, a las plantaciones comerciales (forestales, caña de azúcar, jebe, palma aceitera, café, etc.), represas, minería, vialidad, urbanización y cultivos ilegales. El impacto ambiental es generalmente muy intenso a nivel local por la ausencia de medidas adecuadas.

3.-     Los modelos intermedios de cierta alteración de los ecosistemas.- Se refieren a la extracción forestal de maderas, a la agricultura de rotación, que involucran la regeneración del bosque, y a los sistemas agroforestales. Durante los últimos 50 años y en todos los países se han intensificado los modelos de desarrollo de alto impacto sobre los ambientes naturales, especialmente a raíz de la construcción de carreteras de penetración; las exploraciones y la extracción de hidrocarburos, el crecimiento de los centros urbanos, que operan como centros de absorción de recursos del entorno, el incremento de la población, y los incentivos para desarrollar agricultura y ganadería en gran escala.

Desorden y sobreposición de intereses.- En lo referente al uso de recursos es preocupante la sobreposición de intereses agropecuarios, forestales, mineros, energéticos, viales, urbanos, indígenas, extractivistas y de protección con los consecuentes problemas sociales, que con frecuencia conducen a conflictos ya pérdida de la seguridad.

El uso agropecuario de la tierra es responsable de la tala de cerca de 80 millones de hectáreas de bosques amazónicos y del abandono de cerca del 60% de esas tierras por pérdida de la fertilidad y la erosión consecuente. Los grandes proyectos de desarrollo, basados en la ampliación de la frontera agraria, sin un concepto integral, no han producido los resultados esperados o han fracasado en gran medida.

El uso forestal de los bosques, con el objetivo exclusivo de extraer madera, es eminentemente de predatorio y no se han establecido áreas importantes de manejo forestal permanente e integral, prevaleciendo la extracción selectiva de las especies más finas y la invasión de las tierras de aptitud forestal.

El uso minero no ha logrado integrar los aspectos ambientales y los derechos ancestrales de los pueblos indígenas, dando origen a fuertes polémicas nacionales e internacionales por los impactos que generan las actividades de extracción de hidrocarburos y minerales sobre el ambiente y los derechos de los pueblos indígenas y extractivistas.

El uso tradicional y de base extractivista practicado por grupos indígenas y pobladores de la floresta (castañeros, shiringueros, ribereños).

El uso ambiental, o sea, aquellas tierras destinadas a la protección de los ecosistemas, de la biodiversidad y de los paisajes resaltantes de la región, y que son de propiedad del Estado. Los usos agropecuarios, forestales y mineros se sobreponen, con relativa frecuencia, a esas tierras.

Precarias condiciones humanas.- La calidad de vida de la mayor parte de la población amazónica, especialmente la urbana, no sólo no es satisfactoria, sino que está en proceso de deterioro. Un alto porcentaje de la población vive en condiciones de pobreza y sin los servicios adecuados de salud, educación, vivienda y comunicaciones.

Los conflictos sociales se están extendiendo en la Amazonía por la falta de oportunidades de desarrollo de probada rentabilidad económica, distribución justa de los beneficios y falta de ordenamiento del territorio. Por una parte el garimpagem y por otra el cultivo de plantas para drogas están trayendo consecuencias de inseguridad y violencia, que ya trascienden las fronteras.

Desarrollo importado y sesgado de la realidad.- El desarrollo moderno de la región se ha centrado en alterar los patrones de vida adecuados y no ha satisfecho las necesidades esenciales de la población.

La educación es de contenidos sesgados de la realidad amazónica, con severas distorsiones que conllevan a introducir conocimientos foráneos y de marginación de la realidad local. El mayor problema es la tendencia a la homogenización en la educación, dejando de lado las características regionales y culturales.

La vivienda amazónica no ha sido ni rescatada en sus cualidades ni menos fomentada.

Se ha descuidado la salud ambiental y se presenta un panorama de fuertes repercusiones sobre la salud de la población por la introducción de nuevas enfermedades (cólera, SIDA), la reaparición de otras, que parecían estar controladas, y la difusión creciente de las mismas.

La alteración de los patrones alimenticios ha generado una creciente dependencia, especialmente en las zonas urbanas, de alimentos extrarregionales.

Desorientación e incertidumbre.- Finalmente, en la región prima la impresión que no hay objetivos ni horizontes definidos para el desarrollo de la misma. Se hacen muchas reuniones; se preparan interesantes programas y proyectos, y se debate ardorosamente la "cuestión amazónica", pero no se sabe cómo llegar a un desarrollo sustentable ni se logra conciliar los grandes objetivos ambientales y sociales con los intereses políticos y económicos. Esta situación es de gran trascendencia para el futuro de la región y la conciliación de intereses es una de las necesidades más urgentes.

Tierra de experiencias desaprovechadas.- La Amazonía es también una tierra de experiencias desaprovechadas, porque durante la época moderna no se ha logrado un proceso de acumulación de experiencias en base al análisis de los éxitos y fracasos de los programas de desarrollo, y por la falta de conocimiento de los aportes de los pueblos indígenas y de los colonos de larga adaptación a la región. Esto ha conducido a la toma de decisiones con reincidencia en los errores cometidos.

Es considerable el cúmulo de experiencias obtenidas en el largo proceso de ocupación de la Amazonía y que se desconocen y, en consecuencia, no se aprovechan. Indígenas, extractivistas y colonos han desarrollado sistemas complejos y eficientes de manejo de recursos, de agroforestería, de ganadería y de construcciones adaptados al medio, que no han merecido el interés suficiente por parte de los responsables del desarrollo.

La Amazonía no es una isla

La Amazonía no es una región desvinculado de las zonas periféricas inmediatas y de la realidad mundial. Por una parte depende de las políticas nacionales e internacionales, y, por otra parte, es proveedora de servicios globales, constituyendo un bien común para los países y para la humanidad entera.

Colonia interna.- Las políticas nacionales para la región no le dan un tratamiento adecuado a su complejidad y a las severas limitaciones que imponen las condiciones ambientales ni menos buscan aprovecharlas verdaderas posibilidades para un desarrollo sustentable. Para casi todos los países de la cuenca ha sido considerada una salida fácil, una especie de desfogue, para solucionar los problemas de la periferia mediante la ampliación de la frontera agraria y la reubicación de pobladores empobrecidos de las zonas críticas de los Andes, del Nordeste y del Sureste.

La explotación de los recursos naturales, renovables y no renovables, sigue un patrón muy claro de considerar a la región como una colonia interna, donde la riqueza es acumulada fuera de ella y no se redistribuye adecuadamente la poca que queda.

Dependencia internacional.- Las políticas internacionales también afectan a la región de diversas maneras. Hoy presiones internacionales quieren imponer la conservación a ultranza como pilar para resolver los problemas ambientales globales. Por otra parte, la creciente demanda internacional de combustibles fósiles, minerales, y productos forestales presionan sobre los ecosistemas y los pobladores de la región y fomentan crecientes problemas sociales y ambientales. También, los precios fluctuantes de los productos legales (café y cacaco, por ejemplo) presionan a los pobladores hacia la producción de drogas, como la coca, por los mejores precios que se obtienen en los mercados ilegales.

Servicios ambientales globales.- Por otra parte, las regiones tropicales del mundo, especialmente la Amazonía, que contiene más del 51% de los bosques tropicales del Planeta, prestan innegables servicios ambientales globales para el control del efecto invernadero, el mantenimiento del equilibrio hídrico de la atmósfera, la circulación de los nutrientes, la conservación de la biodiversidad y los servicios de ciencia y diversidad cultural, entre otros.

Reserva de carbono.- Los bosques tropicales son una reserva gigante de carbono fijado en la biomasa, que, si se quema, el carbono es liberado a la atmósfera y contribuye al incremento del CO2 y, en consecuencia, al calentamiento global del planeta. Se calcula que la tala y quema de una hectárea de bosque tropical contribuye con un mínimo de 100 tm de carbono a la atmósfera, cuyo daño es calculado en unos US$ 1.300/ha.

En consecuencia, la deforestación de un millón de hectáreas (= 10.000 km2) de selva tiene un valor de daño de 1,3 mil millones de US$. El valor estimado de una hectárea de bosque tropical amazónico, como reserva de carbono, está entre 600 a 7.000 US$ en base a la estimación del valor del daño evitado al no quemarlo; el valor que la sociedad debería pagar por no cortarla, y calculando el costo de reducir la cantidad de CO2, que se emitiría si se la cortara. Este valor es entre 4 y 50 veces mayor que el valor agrícola presente de una hectárea de bosque amazónico.

El ciclo del agua.- Poca importancia se le ha dado a la Amazonía como uno de los centros del ciclo de agua mundial. La escala de esto es impresionante: 50% de la precipitación en la Tierra se produce en los bosques tropicales, que comprenden sólo entre el 6 y 7 por ciento de su superficie. El Amazonas contiene al menos el 15% de las aguas fluviales del mundo. El 50% de las lluvias en la Amazonía vienen de la evaporación del Atlántico y el 50% restante de la misma evaporación de la cuenca.

La tala masiva de bosques producirá una reducción de esta evaporación y los efectos serían impactantes en la misma Amazonía y fuera de ella. Este aspecto ha sido poco estudiado y merecería mucho más atención en el futuro.

Biodiversidad.- Recientemente se ha comenzado a reconocer la importancia de los bosques amazónicos como una de las reservas mundiales de biodiversidad (especies, genes y ecosistemas). Se calcula que los bosques tropicales contienen entre el 50 y 90% de las especies de plantas y animales del planeta.

Las interacciones entre plantas, animales y microorganismos en los bosques tropicales amazónicos son extremadamente complejas e interdependientes. En base a los escasos conocimientos actuales, se llega a afirmar que el bosque no puede existir sin los animales y los microorganismos. La mayor parte de las plantas depende de los polinizadores y dispersadores de semillas para subsistir y poder reproducirse. Igualmente se afirma que la dependencia de los peces y otros organismos acuáticos dependen del bosque para su supervivencia, porque comen frutos, insectos y detritos de los bosques.

La importancia genética de los bosques amazónicos es cada vez más clara. Contienen más de 60.000 especies de plantas y un alto número de animales (300 especies de mamíferos; 2.000 de peces y al menos 2 millones de insectos). En la era de la biotecnología y de la búsqueda acelerada de nuevos medicamentos y otros productos (cosméticos, colorantes, pesticidas microorganismos, etc.) la importancia de esta enorme biodiversidad es cada vez más resaltante y decisiva para la supervivencia de la humanidad.

EL ESFUERZO PERUANO PARA LA INTEGRACIóN VIAL DE LA AMAZONIA

El Perú durante los últimos 70 años ha hecho un tremendo esfuerzo para integrar sus territorios amazónicos a la economía nacional mediante una importante red de carreteras. En este lapso de tiempo también se han concebido proyectos de ferrocarriles, algunos iniciados, como el de Tambo del Sol a Pucallpa, y que luego fracasaron.

Primero fueron los grandes proyectos de penetración desde la Costa y a través de los Andes: la carretera Chiclayo-Jaén-Amazonas-Tarapoto-Yurimaguas; la de Lima-Oroya-Tarma-Chanchamayo; la de Lima-Oroya-Cerro de Pasco-Huánuco-Tingo María-Pucallpa; la de Cusco-Puerto Maldonado-Iñapari; y la de Puno a Sandia.

Luego se construyó parte de la Marginal de la Selva a través de los departamentos de Amazonas, San Martín, Huánuco, Pasco y Junín.

Se planteó luego las carreteras de integración regional en Loreto (Iquitos-Nauta) y de integración de frontera (Requena-Colonia Angamos; Pucallpa-Abujao-Frontera de Brasil; Atalaya-Purús, etc.). El avance ha sido escaso, pero los proyectos son considerados como "anhelos de las poblaciones locales".

En los últimos años se comenta cada vez más la carretera de integración Atlántico-Pacífico en el eje sur del país. Estas carreteras "abrieron al desarrollo" cerca de 9 millones de hectáreas de tierras, calificadas en su tiempo como "la despensa del país", una superficie casi dos veces la de Costa Rica.

Se ha dado muy poca importancia en aprovechar las ventajas de la comunicación fluvial en la región, tanto en la mejora de la infraestructura como en alternativas a las comunicaciones terrestres.

Balance de la colonización y vialidad

Hoy estamos en una época de pausa, pues las condiciones económicas aún no permiten iniciar nuevos proyectos y la urgencia de mantener la vialidad existente tampoco, tenemos la oportunidad de reflexionar sobre los resultados obtenidos y los impactos económicos, sociales y ambientales de las carreteras. Las conclusiones son patentes y vamos a comentar algunas.

1.-     No han dado los resultados económicos esperados y calculados inicialmente a nivel general, aunque en algunos casos, como Chanchamayo y Satipo, no son tan desalentadores a razón de su cercanía a un mercado importante como el de Lima.

Si se considera la superficie de tierras incorporadas a las actividades agropecuarias y forestales, que superan las 9 millones de hectáreas, el balance económico es tremendamente negativo. Una superficie de tierras tan importante, casi el doble que la de Costa Rica, debería haber tenido una producción mucho mayor y haber contribuido a la economía nacional en forma mucho más notable. Al menos la región amazónica debería haber superado a la Sierra en la participación en el PBI, sin embargo no es así.

2.-     Los impactos sociales han sido desfavorables tanto para las poblaciones locales existentes antes de la construcción de las carreteras como para los nuevos pobladores asentados.

Muchos grupos nativos o han desaparecido, como los del Huallaga, o han sido afectados tremendamente en su estabilidad social, como los de la selva Central, que tuvieron que replegarse hacia zonas menos favorables o perder casi totalmente sus áreas tradicionales de uso de recursos.

Los nuevos pobladores o colonos asentados en las tierras de ampliación de la frontera agrícola no han mejorado sustancialmente sus condiciones de vida ni en lo económico, social, ni en lo ambiental. La pobreza es generalizada y una gran parte de las tierras han sido destinadas a cultivos ilícitos por la baja rentabilidad de las actividades agrícolas, pecuarias y forestales.

3.-     El uso actual de la tierra en la Amazonia peruana arroja un balance de eficiencia muy desfavorable, predominando las tierras abandonadas, subutilizadas y de baja productividad por área.

Las áreas intervenidas y ocupadas o colonizadas se sitúan entre 6 y 9 millones de hectáreas (cerca del 10% de la región), en las que los bosques originales han sido talados y transformados en formas de uso que implican la alteración total de los ecosistemas originales (agricultura y ganadería especialmente). En estas áreas intervenidas se pueden distinguir dos grupos de tierras:

-     En uso agropecuario y forestal.- Actual, que se calcula llegan a no más de un 40% de la superficie intervenida y que están caracterizadas, en general, por muy baja productividad por área y en proceso de degradación de los suelos. La superficie total en uso actual es muy difícil de establecer, pues las estadísticas o no existen o no son confiables. Generalmente se acepta que 1,5 millones de hectáreas se usan para cultivos permanentes o rotativos; unas 500 mil son de pasturas; y cerca de 500 mil están destinadas a la extracción forestal.

En estas tierras la productividad por área es muy baja y los procesos de degradación de los suelos son generalizados, especialmente en las vertientes orientales andinas y en el piedemonte.

-     Areas abandonadas.- Que llegan a un 60% tal veza un porcentaje mayor de las tierras ocupadas. Estas han sido abandonadas por la degradación de los suelos y la consecuente muy baja producción. En general, las tierras abandonadas pertenecen a dos categorías:

  • Cubiertas de bosques secundarios o purmas: Una gran parte se considera como barbecho para rotación agroforestal, y, en otros casos se trata de bosques secundarios ampliamente aprovechados (plantas medicinales, fauna, frutos, etc.).
  • Areas degradadas: sino con escasa capacidad de regenerar un bosque secundario. Se trata, por lo general, de tierras sometidas a quemas continuas, especialmente en la vertiente oriental andina, o de pastizales degradados.

4.-     Una gran parte son áreas poco o nada intervenidas, es decir, la "Amazonía de pie", donde los bosques no han sido talados y los ecosistemas se encuentran intactos o poco intervenidos, que abarcan cerca del 90% de la región. En este ámbito están incluidas:

-     Areas protegidas estrictas (parques nacionales y similares) de uso indirecto con cerca de 4,5 millones de hectáreas. La gestión de éstas es muy incipiente y su integración a los usos permitidos (investigación científica y turismo) es muy poco impactante aún.

-     Areas protegidas de uso directo, donde están incluidas las tierras indígenas, las reservas comunales, los bosques nacionales, las reservas pesqueras y similares. La superficie de éstas es muy incierta, pero abarca cerca de 5 millones de hectáreas, entre ellas unas 3 millones de hectáreas de tierras indígenas.

-     Areas destinadas a exploración y explotación, minera e hidrocarburífera, de superficie desconocida, y que muchas veces se sobreponen a las categorías anteriores. Su producción económica es la más importante en la región, pero con algunos impactos severos a nivel local de contaminación y agresión a derechos ancestrales de comunidades indígenas.

-     Areas no destinadas a fines específicos y no incluidas a las categorías anteriores.

5.-     En la integración de las tierras amazónicas a la economía nacional, a través de las carreteras, han existido fundamentalmente tres fallas:

La falta de ordenamiento o Bonificación previa.- del espacio para un proceso ordenado de ocupación y uso de las tierras según su aptitud, garantizando los derechos de los pobladores ya asentados, especialmente los indígenas.

En un solo caso se hizo este ordenamiento previo en el valle del Palcazú, Oxapampa, y los resultados fueron halagadores, pues no se produjo la invasión desordenada de las tierras y el esquema sigue funcionando después de 12 años. En este caso la titulación previa de las tierras ya ocupadas y el establecimiento de áreas protegidas en las zonas menos aptas fue fundamental.

La falta de continuidad en las acciones de asistencia al desarrollo.- fue de impacto muy negativo. Esta falla se refiere tanto a las tecnologías adecuadas para las actividades agropecuarias y forestales; a las actividades sociales (educación, salud, urbanismo, etc.); al mantenimiento de la infraestructura económica, especialmente las carreteras; a la dotación de energía para el desarrollo; y la aplicación de normas estrictas de protección de áreas no aptas y del ordenamiento del espacio, o porque no existieron o porque no fueron de prioridad.

Finalmente, una de las mayores fallas ha sido, sin lugar a dudas, el de la tecnología adecuada para el desarrollo sustentable. La transferencia tecnológica agrícola, pecuaria y forestal fue deficiente, y esto condujo a la degradación de las tierras ya la baja productividad actual, ciertamente en conjunción con causas económicas externas a la región.

Lecciones aprendidas

Primera lección.- Hoy en día y a pesar de los grandes esfuerzos hechos, la Amazonía muestra claras evidencias de situaciones anómalas, como:

-     No producir lo necesario para el autoabastecimiento de sus pobladores, especialmente urbanos, que dependen en gran medida de importaciones.

-     Tener una participación muy modesta en la producción agropecuaria y forestal del país, que no guarda relación con las inversiones hechas.

-     Depender económicamente de la explotación de recursos no renovables (petróleo, minerales, etc.), que generan riqueza en la región en forma limitada.

-     Tender cada vez más a un deterioro social creciente, especialmente en la calidad de vida de sus habitantes y en la seguridad.

-     Las extensas áreas ocupadas para fines agropecuarios están, en parte, desperdiciadas y deterioradas. Es absolutamente incomprensible que sólo existan unas 500 mil hectáreas en producción ganadera, y, apenas unas 2 millones de producción agrícola.

-     Mostrar claros impactos ambientales de contaminación (petróleo, mercurio y otros); de deterioro de los recursos vivos (biodiversidad), y de deterioro de los suelos y las aguas, entre otros.

Segunda lección.- A grandes rasgos, la colonización ha acarreado diversos efectos negativos sobre la ecología, el ambiente y el hombre mismo:

-     La deforestación de alrededor de 6 millones de hectáreas, con un alto porcentaje de abandono de las tierras ocupadas.

-     La erosión de los suelos en uso actual, la colmatación de los cauces de los ríos, y la pérdida de fertilidad de los suelos de millones de hectáreas.

-     Los cambios climáticos ya visibles a nivel local.

-     La pérdida de parte de la biodiversidad por la tala de los bosques, la excesiva explotación (fauna, pesca y extracción selectiva ciertas especies de maderas), y la contaminación.

-     La pérdida de las experiencias tanto de indigenas como de colonos de larga data en la región.

-     El empobrecimiento cultural, económico y social de la región.

-     La agresión constante hacia los grupos indígenas, que van desapareciendo física y culturalmente.

Tercera lección.- No se ha hecho un balance adecuado entre las inversiones y los resultados obtenidos. Para fines de reflexión conviene señalar algunos ejemplos muy claros de fracasos o resultados diferentes.

  • Tournavista e Izcozacín.- Cerca de Pucallpa (Perú) se desboscaron desde los años 50 más de 50,000 ha de bosque para convertirlos en pasturas. Se hicieron hasta filmes "como el hombre dominaba a la naturaleza". Se implantaron pastos de alto crecimiento, que son muy exigentes, como el castilla (Panicum maximum), que se sometía anualmente a la quema de renovación. Los costos de habilitación de una hectárea de pasto fueron muy altos (superiores a 430 US$).

La producción de carne por hectárea que se ha logrado fue de aproximadamente 500 US$ en 8 años. La compactación de los suelos y la merma de la producción de biomasa forrajera llevó al sistema a la no rentabilidad. Al final el Gobierno Peruano asumió la empresa, cargando con las pérdidas, y tampoco tuvo un resultado económico satisfactorio.

En los mismos años, en Izcozacín, valle del Palcazú (Perú) un mediano ganadero, con 400 ha, se inicia en la actividad ganadera. Hoy, después de 40 años, posee los mismos pastos naturales de "torourco", asociado con árboles de sombra y pastoreo rotativo. El sigue produciendo por año 100 kg. de carne limpia por hectárea. Este ganadero está arraigado a su finca y está dispuesto a realizar inversiones de mejoramiento de su sistema.

  • El caso del Huallaga.- Desde el decenio de los años 50 el valle del río Huallaga fue objeto de grandes proyectos de desarrollo con financiamiento externo (BID, BM, USAID y otros), y se planteó que iba a ser la despensa de arroz, carne y aceite del país. Hasta se hizo una película sobre el nuevo paraíso que se establecía y que se titulaba "Sésamo Abrete!".

Después de una inversión calculada entre US$ 600 a 1.000 millones, entre 1950 y 1990, y de haber habilitado cerca de un millón de has de tierras para los colonos, el panorama actuales muy desolador: el valle del Huallaga produce cerca del 60% de la hoja de coca del mundo y es un centro de narcotráfico mundial.

Mientras la producción de la coca fluctúa entre US$ 1.800 a 4.000 por hectárea (según las épocas y las condiciones locales), el agricultor apenas logra obtener US$ 1 00 con una hectárea de pastos y US$ 300 con una de cacao. Además sufre las consecuencias de la distancia a los mercados y la mala condición de los caminos.

La falta de infraestructura de comercialización (caminos, agroindustrias, energía, etc.); los precios fluctuantes de los productos tradicionales (cacao, café, maíz, etc.); la competencia de las importaciones baratas de carne, arroz, aceite y otros productos, y el deterioro de los suelos ha traído como consecuencia el incremento de las áreas de coca. Los campesinos, por necesidad, han volcado sus esfuerzos hacia esta actividad ilícita, como única forma de obtener un ingreso seguro.

  • Ganadería, carne y fauna silvestre.- A pesar de las altas inversiones hechas para el fomento de la ganadería amazónica, la región depende de la producción de pescado y de "carne de monte" para el abastecimiento de proteínas. La ganadería amazónica produce al año unas 10 000 tm de carne, mientras que la fauna terrestre produce unas 13000 tm/ año y la pesca contribuye con al menos 45000 tm /año. Los recursos, que no han recibido atención, son más importantes para el abastecimiento proteínico de las poblaciones locales.

BASES PARA UNA ESTRATEGIA DE DESARROLLO EN LA AMAZONIA DESDE EL PUNTO DE VISTA AMBIENTAL Y ECONOMICO

Escoger el camino

El país debe decidir el futuro de la Amazonía en base a tres alternativas:

1.-     Continuar con el estilo de desarrollo que se viene aplicando o no cambiar nada sustantivo;

2.-     Frenar o detener el desarrollo de la región en espera de mayores elementos de juicio para tomar decisiones, sin crear nuevos riesgos ecológicos y sociales; o

3.-     Iniciar un desarrollo sustentable prudente, pero firme, que aporte las experiencias necesarias.

La primera alternativa es fácil, pero altamente irresponsable. Implica seguir destruyendo los bosques; vejar y agredir a los pueblos nativos; crear zonas degradadas y tierras abandonadas; disminuir las pesquerías; reducir las especies madereras valiosas; incrementar la pobreza y los problemas sociales, entre otros. En fin, seguir haciendo lo que se ha hecho hasta ahora o profundizar los problemas ambientales, sociales y económicos.

La segunda es irrealizable social y económicamente, porque no es posible detener procesos y parar la historia. Esta alternativa originaría problemas sociales y económicos mayores a los actuales.

La tercera es la deseable y de alta responsabilidad hacia el futuro. El nuevo camino hacia una Amazonía con futuro debe ir por el desarrollo sustentable desde una visión amazónica; comprender que la región no es una isla y que está sujeta a dependencias y presiones, y que presta servicios globales a todos los habitantes de esta pequeña nave espacial, que es la Tierra, como un todo. El desarrollo de la región debe ser original y con un enfoque amazónico.

La región rara vez ha sido objeto de propuestas simultáneamente serias y duraderas, y de carácter integral. El desarrollo sustentable amazónico implica reenfocar y reorientar las políticas nacionales y regionales desde un punto de integralidad, dejando de lado los enfoques parciales, considerando la responsabilidad compartida en la cuenca y en el mundo.

Existe una responsabilidad global por los servicios ambientales que presta la Amazonía y las posibilidades que contiene en base a sus recursos. Aquí el problema no es tanto el del no uso de los recursos, sino del cómo usarlos en una forma adecuada y con los mínimos impactos ambientales y sociales.

El desarrollo sustentable

El desarrollo sustentable es la ordenación y la conservación de la base de recursos naturales, y la orientación del cambio tecnológico e institucional de tal manera que se asegure la continua satisfacción de las necesidades humanas para las generaciones presentes y futuras.

El concepto de desarrollo sustentable implica aspectos claves, como:

1.-     El ambiente natural, los recursos naturales y su uso actual y futuro.

2.-     El crecimiento económico debe estar subordinado al mantenimiento de los servicios y a la calidad de los recursos naturales.

3.-     El uso actual de los recursos no debe comprometer su uso futuro por las generaciones que vendrán. Nuestros sistemas económicos deberían ser administrados de tal manera que sólo se utilizarían los dividendos de los recursos, manteniendo y hasta mejorando la base de bienes.

4.-     En el crecimiento económico lo que interesa a futuro es la calidad del mismo y la distribución de los beneficios, y no sólo su expansión.

5.-     Debe ordenar el de la población, porque en un "espacio finito la población no puede crecer de manera indefinida". Para lograr esto es necesario erradicar la pobreza, porque los pobres tienen la más alta tasa de crecimiento.

6.-     Debe ser más humano y menos económico, e implica una rápida estabilización de la población.

7.-     Debe ser más participativo e implicar a los pobladores locales en las decisiones que les afecten.

8.-     Debe incluir una rápida transformación de la base tecnológica con nuevas tecnologías más limpias, más eficientes y de ahorro de recursos naturales, mitigando los impactos sobre el ambiente.

9.-     Debe contemplar la equidad con las generaciones presentes (equidad intrageneracional) y con las futuras (equidad intergeneracional).

10.-     El desarrollo sustentable tiene cuatro dimensiones: social, económica, ambiental y tecnológica.

Primero la gente: el capital humano.- La dimensión social involucro los aspectos de las sociedades o grupos humanos en toda su heterogeneidad y complejidad actual. El capital humano es el más valioso y las inversiones que se hagan para mejorar sus capacidades en educación, tecnología, responsabilidad intra e intergeneracional y en buscar el bienestar general tendrán repercusiones a futuro para un desarrollo armónico de la sociedad con su entorno.

La dimensión social implica:

-     Lograr poblaciones estables, que vivan en armonía con su entorno y con satisfacción de sus necesidades, según su propia cultura.

-     Ordenar y estabilizar el crecimiento poblacional en base a la capacidad de carga del espacio y la disponibilidad de recursos.

-     Frenar el crecimiento acelerado de la población para evitar las tensiones graves en relación a los recursos y a los servicios que deben prestar los gobiernos.

-     Ordenar la distribución de la población, mermando los procesos acelerados de urbanización, mediante un desarrollo rural fuerte.

-     Mejorar el bienestar social, haciendo accesibles los servicios de salud, de educación, de alimentación y de vivienda a todos los estratos sociales.

-     Proteger la diversidad cultural e invertir en el capital humano (educadores, técnicos, científicos y otros especialistas).

-     Tener especial preocupación por las mujeres y niños, especialmente en lo referente a la educación.

-     Requiere de una participación de los pobladores en la planeación y ejecución de actividades de desarrollo, porque les afectan directamente y porque es necesario respetar sus derechos. Esto implica tomar en consideración a las organizaciones de base de los pobladores para la toma de decisiones.

-     Requiere reorientar recursos financieros hacia los aspectos prioritarios del desarrollo humano salud, educación, erradicación de la pobreza, vivienda, alimentación, participación democrática) y desconcentrar las inversiones de los gobiernos en los aspectos de armamentismo y actividades que pueden hacer los pobladores (delegar responsabilidades).

El medio ambiente o la economía de la naturaleza.-La dimensión ambiental incluye los recursos naturales y los factores favorables y adversos para el desarrollo humano. Existen factores naturales que no se pueden dejar de lado o atropellar, porque conllevaría al fracaso de las actividades de desarrollo y a la destrucción del entorno natural, fuente de los recursos. En este sentido es de alta prioridad:

-     La planificación del uso de recursos debe hacerse en base a las condiciones ambientales locales, que son muy heterogéneas a nivel mundial, regional, nacional y local. Esto implica un alto esfuerzo en investigación y desarrollo de tecnologías adecuadas a la realidad natural local. Uno de los aspectos claves, en este sentido, es el ordenamiento o zonificación del espacio para usos diversificados según la aptitud determinada por el ambiente (suelos, agua, clima, vegetación, etc.).

-     El mantenimiento de la productividad de los suelos de aptitud agrícola para garantizar el abastecimiento presente y futuro de alimentos. Existen países,como el Perú, con un alto incremento de población y un decrecimiento de la capacidad de producir alimentos.

-     Planificar el uso del agua, especialmente a nivel de las cuencas altas. Este aspecto implica el control de la disposición de los desperdicios agrícolas, industriales y humanos, así como su uso antieconómico y el mejoramiento del uso (rendimiento, mejorar la calidad y control de la extracción).

-     Planificar el manejo de las pesquerías para evitar su reducción. Una alta prioridad es el desarrollo de la acuicultura para compensar el deterioro de las pesquerías.

-     Proteger las tierras agrestes, no apropiadas para el uso agropecuario y forestal humano, por los servicios ambientales que prestan y como zonas de conservación de la biodiversidad; protección de las fuentes de agua; áreas de recreación, y usos similares de tipo indirecto (ciencia, cultura, etc.).

-     Parte de los beneficios económicos obtenidos de la explotación de recursos no renovables (petróleo, gas, minerales, etc.) debe invertirse en manejar y regenerar recursos renovables para su uso en el futuro.

La "economía de la naturaleza", de los recursos, que es el capital natural, impone condiciones sobre la explotación máxima aceptable de los recursos y sobre la responsabilidad intergeneracional.

Ciencia y tecnología o la economía del conocimiento.- La dimensión científica y tecnológica es de trascendental importancia porque determina la forma en que el grupo humano usa los recursos naturales y puede definírse como "la economía del conocimiento" y el "capital cultural de la sociedad".

En lo tecnológico es determinante el manejo de los recursos naturales y del ambiente con tecnologías adecuadas a la realidad del entorno (factores adversos y factores favorables) para perennizar recursos, es decir, mantener, reproducir, regenerar y manejar los recursos del ambiente. La tecnología, ciertamente, no es la única determinante, porque también influyen aspectos sociales (moda, patrones culturales, aumento de población, etc.) y económicos (ambición de ganancia, alta demanda, etc.), que pueden acelerar y comprometer los recursos del ambiente.

En los tiempos actuales son de trascendental importancia los siguientes aspectos:

-     Generar capacidad científica y tecnológica endógena en los países para el manejo de los recursos naturales y mitigar los efectos ambientales adversos de los procesos de industriales y de la generación de desechos.

-     Rescatar, desarrollar y obtener tecnologías limpias o ambientalmente saludables para el manejo de los suelos, las aguas, los bosques y otros recursos a fin de garantizar un uso sustentable y evitar el deterioro. Una gran tarea es el rescate de tecnologías tradicionales altamente conciliables con el ambiente natural.

-     Una acción muy descuidada e imprescindible de fortalecer es la transferencia de los conocimientos generados en los centros de investigación a los usuarios, tanto rurales como urbanos, para su aplicación masiva. De esta forma la investigación se transforma en una inversión y no en una carga financiera para los países, especialmente en desarrollo.

-     Mejorar los sistemas industriales obsoletos y que generan un alto impacto ambiental de contaminación del aire, del agua y otros recursos, y en la salud humana. Los países en desarrollo, con frecuencia, adquieren de los países industrializados tecnologías obsoletas por ser más económicas en el corto plazo, pero de alto costo ambiental y humano a futuro.

-     Elevar el nivel cultural de la población a través de una educación adaptada a la realidad local y dirigida a solucionar problemas ambientales y sociales urgentes. La inversión en educación es, sin lugar a dudas, la mejor inversión para los países en desarrollo para mejorar las condiciones de vida y el ambiente.

El financiamiento o la economía del capital.- La dimensión económica incluye la economía y el mercado, la acumulación de capital y bienes por la sociedad (riqueza acumulada) y la distribución equitativa de la riqueza generada entre los miembros de la sociedad (justicia social o economía social). El capital financiero no tiene ningún sentido si no se interrelaciona con el capital humano (economía social), con el capital cultural (economía del conocimiento) y con el capital natural (economía de la naturaleza).

En los países pobres, el desarrollo sustentable implica el compromiso de usar los recursos en relación con la mejoría de los niveles de vida y la erradicación de la miseria y la pobreza, ya que existen vínculos estrechos entre pobreza, deterioro ambiental y rápido crecimiento de la población. Este círculo vicioso debe ser roto con políticas integrales.

Uno de los aspectos claves es mayor equidad en la distribución de la riqueza generada, tanto a nivel mundial como nacional y local. Esta equidad implica igualdad de oportunidades para todos, sin discriminaciones de ninguna clase. Esto significa:

-     Reducción de la disparidad de ingresos;

-     Acceso igualitario a los servicios sociales a todos (educación, salud, vivienda, etc.);

-     Aprovechamiento de la tierra improductiva y en pocas manos;

-     Otorgamiento de créditos y legitimidad a los sectores informales; y

-     Transferencia de fondos militares y de seguridad hacia actividades de desarrollo.

Enfoque multidisciplinario.- La integración de estos cuatro componentes, si se desea un desarrollo sustentable, debe ser también multidisciplinaria, es decir, integrar los especialistas en las cuatro áreas: de las ciencias sociales (sociólogos, antropólogos, abogados, educadores, etc.); de la tecnología (agrónomos, veterinarios, zootecnistas, forestales, etc.); de las ciencias naturales (ecólogos, biólogos, zoólogos, botánicos, hidrólogos, geólogos, edafólogos, etc.), y de la economía (economistas, profesionales de la infraestructura, etc.).

Implicaciones políticas del desarrollo sustentable.- El desarrollo sustentable es un camino largo por recorrer y ciertamente no es posible lograrlo en el corto plazo. Sin embargo, desde ya es necesario iniciar procesos, que implican decisiones políticas importantes.

Políticas económicas prioritarias:

-     Precios adecuados para los recursos. Los recursos están subvaluados y se desperdician, generando desechos innecesarios. En los países en desarrollo existen recursos subvaluados como los forestales, el agua, la fauna, y el suelo, especialmente.

-     Acceso a los recursos, especialmente a la propiedad de la tierra y el reconocimiento de los derechos tradicionales o ancestrales de los pueblos indígenas.

Políticas sociales prioritarias:

-     Priorizar a los sectores más pobres garantizándoles el acceso a los servicios sociales y económicos. Esto incluye a los grupos humanos minoritarios y a los pueblos indígenas.

-     Priorizar las zonas rurales para controlar la emigración hacia las ciudades y el deterioro de los recursos.

-     Concentrar inversiones en el desarrollo humano (educación, salud y servicios sociales afines).

-     Estabilizar la población, tanto en su crecimiento acelerado como en su distribución en el territorio.

Políticas ambientales prioritarias:

Control de la contaminación del agua, del aire y de los ambientes humanos.

-     Mantenimiento de la agricultura, con extrema prioridad sobre la degradación de los suelos productivos para garantizar el abastecimiento de alimentos para una población creciente.

-     Conservación de la biodiversidad de ecosistemas, especies y recursos genéticos.

Políticas de ciencia y tecnología:

-     Fomento y creación de sistemas sustentables de uso de recursos naturales (suelos, aguas, pesquerías, bosques, etc.) y de control de la contaminación.

-     Cooperación tecnológica y transferencia de tecnologías limpias/sustentables a los usuarios rurales y urbanos.

Estrategia básica

La Amazonía ofrece hoy, sin duda, una excelente oportunidad para lograr un desarrollo sustentable, conciliando los justos intereses económicos y sociales con los intereses ambientales.

Las dos grandes líneas de la estrategia amazónica deben estar dirigidas a:

1.-     Potenciar el desarrollo de la Amazonía ocupada:     Las tierras ya habilitadas están abrumadoramente subutilizadas y abandonadas, y en parte degradadas. De las cerca de 6 millones de hectáreas deforestadas apenas se usan unas 2,5 millones de hectáreas en ganadería y agricultura con muy baja producción por área. El resto son tierras con bosques secundarios y degradadas. El mejoramiento de pasturas; la agricultura con tecnologías adecuadas; la reforestación; el manejo de bosques secundarios, y la recuperación de las tierras degradadas son posibilidades concretas y sobre las que existen experiencias probadas y viables.

Esto implica una alta atención a las áreas ocupadas e intervenidas, que cuentan con población e infraestructura, derivada de los proyectos de colonización. Esto en tres prioridades:

-     Mejorar la producción en la áreas intervenidas actualmente en uso y controlar su degradación, a fin de evitar que pasen a la categoría de áreas abandonadas.

-     Manejar los bosques secundarios que se han formado en gran parte de las áreas abandonadas.

-     Recuperar las tierras degradadas y abandonadas, donde se hace difícil y hasta imposible la regeneración natural de los bosques.

2.-     Desarrollar alternativas para usar la Amazonía de pie: Una de las grandes decisiones debe estar dirigida a la utilización de la Amazonía de pie, es decir, usar la parte de la región amazónica (cerca del 90%) que aún está poco o nada intervenida y donde los ecosistemas están en la capacidad de generar productos cosechables. Aquí el manejo forestal integral y sostenido, el ecoturismo, el extractivismo, la explotación minera con mínimo impacto ambiental, el manejo de recursos hidrobiológicos, el aprovechamiento de la biodiversidad y el uso de las comunicaciones acuáticas, entre otros, ofrecen oportunidades interesantes, muy poco consideradas hasta el presente.

Esto implica rescatar y buscar opciones productivas para utilizar la Amazonia poco o nada intervenida sin destruir los ecosistemas.

Estrategia vial básica

Después de todo lo expuesto, se puede llegar a algunas conclusiones sobre una estrategia vial básica para la Amazonia peruana desde el punto de vista ambiental, económico y social, y que sea garantía para un desarrollo sustentable en la región.

1.-     La infraestructura vial terrestre no es mala de por sí y no es la responsable directa de los impactos negativos en la región. Debe ir forzosamente acompañada de un ordenamiento/zonificación del espacio en forma previa, donde se establezcan las normas claras sobre el uso del espacio, tomando en cuenta aptitud de las tierras, derechos tradicionales y protección legal y efectiva de las áreas no aptas para el desarrollo de actividades forestales y agropecuarias.

Los efectos negativos producidos son consecuencia de que las carreteras, concebidas en forma no integral, han fomentado el desorden en la ocupación del espacio.

2.-     La ocupación del espacio debe ser ordenada en base a la zonificación, donde se establezcan las áreas de uso agrícola, pecuario y forestal, y los asentamientos sean dirigidos en tal sentido. De todas maneras se debe evitar el desorden, la sobreposición de intereses, y la "ocupación por asalto".

3.-     Tomando en consideración la superficie de tierras ya integradas vialmente y el mal uso de las mismas, no debe absolutamente ser de prioridad la construcción de nuevas carreteras, sino la estabilización de las áreas ya colonizadas y de su respectiva infraestructura vial.

En el pasado ha predominado la dispersión de la ampliación de la frontera agrícola, mientras que en el futuro debe predominar la intensificación del uso de las tierras ya ocupadas. En este sentido es de alta prioridad la atención a aspectos concomitantes claves, como:

-     Asistencia tecnológica, pública y privada, para mejorar la productividad en las áreas ya ocupadas, y recuperar las degradadas.

-     Alta incidencia en los aspectos sociales (salud, educación, seguridad, saneamiento, etc.), de comunicaciones (telefonía, TV, etc.) y de energía limpia y barata en las zonas colonizadas.

4.-     Se debe dar prioridad a mejorar la infraestructura para la comunicación fluvial antes que ampliar la comunicación terrestre. Este aspecto es importante para empalmar las comunicaciones terrestres con las fluviales y lograr un sistema armónico entre ambos.

En este sentido, una de las aberraciones mayores es la tan decantada carretera Iquitos Nauta. Si la suma necesaria para su culminación se invirtiera en mejorar la comunicación fluvial, ciertamente los resultados serían más positivos en lo económico, ambiental y social.

5.-     Finalmente, se debe hacer un gran esfuerzo por corregir impactos que comprometen la infraestructura vial y elevan tremendamente los costos de mantenimiento, especialmente en las zonas de la selva alta. El mantenimiento de taludes, la protección de cuencas altas y el control de la tala de bosques en las zonas de laderas deben ser preocupaciones constantes.

COMENTARIO A LA CONFERENCIA

Raul Vera*

[* Director Asociado de Oficina de Manejo de Recursos, CIAT-Cali. Ing. Agrónomo, PhD.]

El Dr. Brack se refirió a numerosos puntos importantes relativos al desarrollo histórico y presente de la Amazonía peruana. Sólo me limitaré a comentar algunos de ellos.

Posiblemente, uno de los más importantes es el referido a la disponibilidad de información sobre políticas, ordenamiento territorial y tecnología. Creo que en los países de Latinoamérica tropical la información disponible es siempre subóptima. Para el caso específico de la Amazonía peruana, existe una base de información derivada de censos y estadísticas publicadas, además de datos adicionales disponibles en oficinas y gobiernos regionales, la cual frecuentemente no está sistematizado. Incluso la antigua ONERN y la actual INADE-APODESA, tienen parte de dicha información georeferenciada.

Comentarios semejantes se pueden aplicar a la información sobre nuevas tecnologías, con el agravante de que en muy pocos casos se han definido sus ámbitos de extrapolación. En ambos casos, y admitiendo errores asociados a la generalización e imperfección de la información, debería ser posible georeferenciarla y extrapolarla.

Lo anteriormente dicho está condicionado a la falta de una capacidad analítica referida al uso de los recursos naturales y aplicable al nivel macro, no sólo para el análisis de situaciones presentes y tendencias históricas, sino que, y tal vez mucho más importante, para el diseño y síntesis de escenarios alternativos de desarrollo. La creación de dicha capacidad analítica es de la más alta prioridad en todo el trópico americano y requerirá integrar equipos multidisciplinarios e institucionales capaces de usar el conjunto de información disponible. Ello incluye, desde luego, censos, estadísticas y otra información secundaria, tanto biofísica como socioeconómica; la información tecnológica cuantitativa derivada del trabajo en fincas y estaciones experimentales; el uso de informadores expertos; la utilización de modelos de simulación para aquellos casos en que están disponibles y los sistemas de información geográfica (SIG) que permiten simular espacial y temporalmente, diferentes escenarios de desarrollo; la utilización de modelos de programación lineal multiobjetivo y los sistemas expertos. Claramente, este conjunto de informaciones y herramientas debe ser usado con gran pragmatismo y puede proveer una base cuantitativa para la toma de decisiones sobre políticas agrarias, asignación de prioridades, evaluación de concesiones mutuas ("tradeoffs") entre escenarios alternativos, etc.

El asunto de los "tradeoffs" es pertinente cuando se discute la utilización alternativa de la gran diversidad de ecozonas dentro de la Amazonía (áreas de riego, sistemas ribereños sobre suelos aluviales, tierras altas, etc.). Es en este contexto, entre otros posibles, que los "tradeoffs" entre equidad, conservación y productividad deben ser evaluados dentro de la región amazónica; pero el mismo concepto se aplica a la cuantificación del papel de la Amazonía en relación a las zonas que la rodean.

El último punto que deseo tratar, también referido al uso de una capacidad analítica local, se refiere a identificar el perfil de las políticas nacionales y regionales que se requieren para promover el desarrollo sostenible, así como evaluar las consecuencias de las mismas sobre las características de la tecnología que debería ser generada. Sin embargo, éste es un camino de doble vía, puesto que el desarrollo periódico de nuevas tecnologías y oportunidades también requiere un contexto de políticas agrarias dinámico y evolutivo.


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reference@idrc.ca | 10 de Noviembre de 1998

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