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El distrito de Jabalpur, Madhya Pradesh, India: Minimizar los conflictos en el manejo forestal colaborativo

Shashi Kant y Roshan Cooke

El manejo forestal conjunto (MFC) es un sistema en el cual los departamentos forestales y las comunidades locales comparten las responsabilidades vinculadas con el manejo fo-restal y los beneficios en cuanto a los productos obtenidos. El factor crítico de su éxito es la solución de los conflictos entre el estado (administrador forestal) y las comunidades locales y los conflictos dentro de las comunidades y entre ellas. En este capítulo se exa-minan las instituciones de MFC en cuatro aldeas y se identifican las condiciones necesarias para minimizar los conflictos. Estas condiciones son la complementación entre las instituciones oficiales y entre las oficiales y las no oficiales: la transparencia de las instituciones, la responsabilidad de los agentes del cambio, la modificación del paradigma de vigilancia de los administradores forestales y la ausencia de incertidumbre.

Muy pocos países en el mundo han adoptado sistemas de manejo de los recursos naturales basados en la comunidad en una escala nacional. La India pertenece a este grupo selecto y está en la vanguardia del movimiento. El 1ero de julio de 1990, el Ministerio del Medio Ambiente y Bosques de la India distribuyó una circular pidiendo a todos los estados que adoptaran el manejo forestal conjunto (MFC) (SPWD 1993). Para mediados de 1996, 16 de los 25 estados lo habían hecho con diversos grados de éxito (Saigal et al. 1996).

El MFC es un intento de establecer una asociación entre el departamento forestal y las comunidades locales sobre la base de objetivos comunes del manejo. Con el MFC, las comunidades comparten las responsabilidades vinculadas con el manejo forestal y los be-neficios en cuanto a los productos obtenidos. El factor crítico en el éxito del MFC es la solución de los conflictos entre el estado (administrador forestal) y las comunidades locales, y de los conflictos dentro de las comunidades y entre ellas.

En este capítulo, se examinan las instituciones de MFC en cuatro aldeas situadas en el distrito de Jabalpur, en Madhya Pradesh (Figura 1) y se identifican las condiciones necesarias para minimizar los conflictos. Se usó el método de estudio de casos y se reunieron los datos usando técnicas de evaluación rural participativa (ERP).


Figura 1. Distrito de Jabalpur, Madhya Pradesh, India.

El breve período de existencia del MFC en estas cuatro aldeas no es suficiente para que las causas de conflictos se manifiesten en efectos identificables. En consecuencia, muchas de nuestras observaciones se concentran en identificar lo que los aldeanos perciben como desparejo, injusto y discriminatorio. Al comparar los diversos aspectos del MFC con los valores de distintos grupos de usuarios de las aldeas, pudimos identificar posibles áreas de conflicto. Llegamos a la conclusión de que, si se desea que el MFC tenga éxito a largo plazo, es fundamental integrar en el programa un mecanismo de solución de los conflictos de tal modo que los conflictos generados por diversas causas, como la falta de transparencia, responsabilidad y equidad, puedan ser abordados en forma oportuna.

El manejo forestal conjunto en la India

Los bosques de la India han cumplido una función integral para la subsistencia del pueblo durante muchos milenios. Además de la abundancia de productos nutricionales, medicinales y de subsistencia, las áreas vírgenes han proporcionado el entorno para la expresión espiritual y cultural del pueblo indio. En el período anterior a la colonización británica, los bosques eran propiedad de los gobernantes de los diversos reinos de la India. El manejo forestal se orientaba a minimizar los conflictos sociales mediante una distribución justa, aunque no necesariamente equitativa, de las utilidades entre todos los sectores de la sociedad. Por ejemplo, el imperio de la dinastía Maurya (324-180 AC) pretendía satisfacer las necesidades de todos los estratos sociales mediante una clasificación de los bosques basada en los requisitos del uso: bosques reservados para el rey o el estado, bosques do-nados a brahmanes eminentes y bosques para el público (Dwivedi 1980). No existen re-gistros de un manejo forestal basado en una clasificación en el período posterior a la dinastía Maurya.

Con pocas excepciones, el acceso a los bosques fue en gran medida irrestricto durante todo el período anterior a la colonización británica (Guha 1983). El objetivo esencial del manejo forestal continuó siendo la distribución justa de las utilidades. A nivel de las aldeas, el uso de todos los recursos naturales era manejado por una institución comunitaria local llamada el Panchayat, constituida por cinco ancianos de la aldea que manejaban todos los asuntos de la comunidad. Una parte significativa de sus deberes giraba en torno a dirimir las disputas por la tierra, el acceso al agua, y mediar en los conflictos entre los aldeanos. Estos ancianos panchayats eran la expresión institucional de la solidaridad en la aldea (Guha 1989).

Algunos ejemplos bien documentados de sistemas de manejo basados en la comunidad son los Kans de Uttar Kanada, los bosquecillos sagrados en los Himalayas, los Orans en Rajasthan y los bosques Shamilat en el Punjab (Sarin 1993). En las culturas orientales no consumistas, una distribución considerada justa por las comunidades locales, aunque no necesariamente equitativa, era suficiente para prevenir conflictos serios que hubieran obstaculizado las decisiones sobre el manejo forestal. Por consiguiente, la distribución justa de los recursos forestales contribuyó a reducir los conflictos entre las comunidades y entre los gobernantes y las comunidades.

Durante el período de colonización británica, el único propósito del manejo forestal fue redistribuir los recursos económicos en favor del imperio. Se logró esto mediante la deforestación en gran escala, la comercialización de la madera y la restricción de los derechos de las personas del lugar. Las restricciones al acceso de las personas a los bosques fueron acompañadas de un aumento de las áreas de reserva (Guha y Gadgil 1989).

La exclusión de las personas del lugar de los recursos forestales llevó a conflictos entre el imperio y los lugareños. Éstos buscaron una solución mediante diversos movimientos no violentos, si bien algunos con el tiempo recurrieron a acciones violentas. Su éxito fue esporádico y limitado; por ejemplo, los británicos aceptaron el manejo forestal basado en la comunidad para algunos bosques en los Himalayas, Van Panchayats en Uttar Pradesh y cooperativas forestales en Himachal Pradesh (Guha 1983). En consecuencia, el período británico creó conflictos en gran escala entre los administradores forestales y los habitantes del lugar y marcó el comienzo de la ruptura de una relación simbiótica entre muchas comunidades y los bosques en los que estaban situadas (Shah 1996). En el proceso, comenzaron a desintegrarse los sistemas comunales tradicionales de manejo forestal.

Después de la independencia, entre 1947 y 1987, el gobierno de la India trató de redefinir los bienes públicos y las funciones de asistencia social, pero el énfasis en los regímenes de manejo forestal continuó recayendo en la explotación maderera comercial y la exclusión de los habitantes del lugar. Esto distanció aun más a las comunidades dependientes de los bosques de los recursos esenciales y fomentó los conflictos entre ellas y los administradores forestales por los derechos de acceso y uso.

La continuación de regímenes forestales orientados a maximizar los ingresos fue resultado de varios factores (Kant 1998), a saber:

  • la inercia en las actitudes de los administradores forestales que fueron capacitados durante el período colonial;
  • la expectativa de aumentar las utilidades de grandes inversiones en el estable-cimiento de reservas y la capacitación de los administradores forestales;
  • los efectos de la actitud de la “vieja guardia” sobre el personal nuevo del servicio forestal; y
  • las expectativas del gobierno, basadas en la capacitación científica de los admi-nistradores forestales.

Los regímenes forestales posteriores a la independencia llevaron a la alteración de los ecosistemas y a la devastación de grandes extensiones de bosques (Biswas 1988; Palit 1996; Poffenberger et al. 1996). Además, el crecimiento demográfico comenzó a ejercer fuertes presiones para convertir los terrenos boscosos a la agricultura. Por otra parte, después de la independencia, el Panchayat fue transformado de un sistema de gobierno local en una “democracia representativa” regulada por el estado (Sarin 1993). La anterior legitimidad del liderazgo local y la tradición de la toma de decisiones en forma colectiva fueron abolidas; en su lugar, surgió una nueva institución, que continuó siendo llamada Panchayat (Sarin 1993).

A fines de los años 70 y comienzos de los 80, las iniciativas de protección forestal por parte de las comunidades locales surgieron en toda la India en respuesta a la creciente escasez de productos forestales y las amenazas de explotación por grupos externos. Estas acciones comunitarias fueron una indicación de los conflictos entre las instituciones oficiales y no oficiales involucradas en el manejo forestal y de la ineficiencia en los regímenes existentes. En casos aislados, algunos funcionarios forestales innovadores y osados intentaron resolver los conflictos apoyando las iniciativas locales de protección forestal, violando de ese modo las prácticas ordinarias y las políticas legisladas del departamento forestal.

Para mediados de los años 80, el gobierno y los círculos ambientalistas comenzaron a admitir el fracaso de los regímenes forestales basados en la exclusión y su perjudicial efecto de generar conflictos entre los habitantes del lugar y los administradores forestales. Como resultado, se presentó en el parlamento la Política Forestal Nacional de 1988, que buscaba la participación popular como un instrumento para resolver los conflictos entre las metas locales y nacionales de conservación de los bosques y para recuperar los eriales. La distribución de una circular el 1ero de junio de 1990 solicitando a todos los estados que adoptaran el MFC fue el primer intento tangible del gobierno de involucrar a las comunidades en una asociación para manejar y proteger los bosques de la India. El aspecto más crucial de esta circular, que marca un alejamiento radical de las políticas anteriores, fue la decisión de colocar las necesidades del pueblo por encima de los intereses comerciales (SPWD 1993).

Como resultado de estas medidas tomadas por el gobierno nacional, en 1991 el go-bierno de Madhya Pradesh impartió una ordenanza especificando los detalles del MFC y el método de establecimiento de este programa en el estado. Se estipulaba que se debían instaurar Comités de Protección Forestal (CPF) en las “áreas sensibles” (áreas donde la cubierta forestal es superior al 40%) y que esos comités deben recibir el 20% de los ingresos netos derivados de las áreas forestales que protegen. En las áreas degradadas (una cubierta forestal inferior al 40%), se establecerán Comités de Protección Forestal de las Aldeas (CPFA) y se llevarán a cabo actividades de regeneración del bosque. A los CPFA se les asignó el 30% del producto maderero final, el 30% de los ingresos obtenidos con los productos forestales no madereros nacionalizados (PFNM) y el acceso sin restricciones a los PFNM no nacionalizados. Además, los CPFA tenían derecho al 100% de los ingresos por productos intermedios, como los resultantes de ralear y desmontar (SPWD 1993).

En 1995, el gobierno estatal corrigió muchas disposiciones de la ordenanza de 1991. Uno de los cambios principales fue que los CPF ya no tenían derecho a un porcentaje de la producción final de madera: sólo se garantizaba el acceso a los derechos tradicionales. La disposición que garantizaba a los CPFA el 30% de los ingresos obtenidos con los productos forestales nacionalizados también fue revocada y los planes de trabajo del departamento forestal fueron sustituidos por microplanes para 10 años elaborados en consulta con las aldeas. Además, se debían constituir CPF y CPFA en las aldeas o grupos de aldeas si-tuadas en un radio de 5 km de los límites forestales y se tomaron medidas para involucrar a los Gram Panchayats (instituciones de gobierno local), las mujeres y los campesinos sin tierra en el proceso de MFC (GOMP 1995). Si bien la enmienda de 1995 aclara y define mejor varios componentes del MFC, la revocación de beneficios económicos y de otro tipo limita el alcance del programa.

En respuesta a estas ordenanzas gubernamentales, el Departamento Forestal de Madhya Pradesh comenzó el proceso de MFC estableciendo CPF y CPFA. Las cuatro aldeas seleccionadas para este estudio de casos son Kundwara, Tikaria, Roriya y Jamuniya (Cuadro 1), de la región de Kundwara, en el Bloque para el Desarrollo de Kundam en Madhya Pradesh. Kundwara, aldea forestal (establecida a comienzos del siglo por el departamento forestal para sus trabajadores) y la más pequeña de las cuatro, está poblada principalmente por integrantes de la tribu gond. Tikaria, la aldea más grande, está habitada principalmente por miembros de la tribu baigas y tiene una considerable población de miembros de castas. Varias casas tienen televisores y se ha construido una torre para instalar una línea telefónica en la aldea. Tikaria es la única de las cuatro aldeas que tiene una pequeña tienda combinada con un salón de té. A pesar de que Roriya ocupa el segundo lugar por su tamaño, tiene el área forestal más pequeña. Las cuatro aldeas, separadas entre sí por distancias que no superan los 15 km, están todas gobernadas por un solo Gram Panchayat, cuyo jefe (Sarpanch) y otros cinco consejeros (Panchs) residen en Tikaria.

Cuadro 1. Comparación de las poblaciones y superficies de las cuatro aldeas estudiadas.
  Kundwara Tikaria Roriya Jamuniya
Población 248 624 312 286
Grupos étnicos Tribu gond (excepto por 7 personas) Tribu baigas (125 miembros de castas) Tribu gond (9 personas pertenecen a diversas castas) Tribu kol (el 20% de la población son miembros de diversas castas y otras tribus)
Superficie forestal 303 ha 300 ha 70 ha 303 ha
Superficie agrícola 88 ha 383 ha 182 ha 93 ha

La principal actividad económica en esta zona es la agricultura; se produce un solo cultivo de temporal cada año. Como el grano y otros cultivos almacenados son suficientes sólo para 6-8 meses, la mayoría de los aldeanos dependen de los productos forestales para satisfacer sus necesidades económicas y nutricionales. Como resultado, la recolección de PFNM, principalmente por las mujeres, es una actividad muy difundida en esta zona. Las pocas oportunidades de empleo son ofrecidas por el departamento forestal y otros agricultores. Una cantidad considerable de jóvenes y de aldeanos propietarios de tierras emigran a otras zonas en busca de empleo durante varios meses del año. En general, la región de Kundwara está económicamente empobrecida, lo cual aumenta la dependencia de los aldeanos del bosque para su supervivencia.

La situación inicial

Las cuatro aldeas están a sólo 60 km de Jabalpur (una de las ciudades principales de Madhya Pradesh) y Bagaraji — una ciudad grande y centro comercial — se encuentra a apenas unos kilómetros de Jamuniya. Las demandas de leña y madera de estas dos ciudades son la principal causa de muchos de los problemas que afrontan las cuatro aldeas. Como los límites de la ciudad de Jabalpur se expandieron con su población, las aldeas circundantes se convirtieron en abastecedores de madera para satisfacer las crecientes necesidades de la metrópolis. A medida que se devastaron los bosques cercanos, la presión se trasladó a otros más alejados y la región de Kundwara se convirtió en uno de los principales proveedores de estos productos. Esta situación se complicó por el crecimiento demográfico de las aldeas mismas. Durante los años 70 y 80, la tala ilícita fue frecuente en la zona de Kundwara y los bosques sufrieron una importante deforestación y degradación. Además, a fines de los años 80 un incendio arrasó el bosque de Roriya y lo devastó.

En lugar de comprar madera de los depósitos del departamento forestal, los comerciantes de Jabalpur contratan a miembros de la tribu kol como proveedores de madera ilegal barata. Los miembros de la tribu kol, expertos en cortar madera, respondieron con entusiasmo a esta nueva actividad económica. Del mismo modo, los miembros de la tribu baigas — tradicionalmente recolectores de leña — se convirtieron en los principales proveedores de leña para los comerciantes visitantes. Los integrantes de la tribu gond siempre han trabajado la tierra y se han basado en los bosques para obtener nutrimientos del suelo y mantener los depósitos de agua subterránea, así como para satisfacer sus necesidades nutricionales durante los períodos de escasez. Por consiguiente, las actividades de las tribus kol y baigas eran vistas con desagrado por los gonds de la zona. Además, comenzaron a intensificarse los conflictos entre el departamento forestal y las tribus kol y baigas a medida que desaparecían a pasos agigantados los bosques protegidos por el departamento.

La mayoría de los miembros de castas en las aldeas son agricultores propietarios de tierras que están en una mejor situación económica. Dependen menos del bosque y lo usan principalmente para apacentar su ganado. Como la tala de los árboles por las tribus kol y baigas llevó a la apertura de la cubierta forestal y la subsiguiente formación de pastizales dentro del bosque, son mínimas las objeciones de los grupos de castas a esta actividad que incrementó la provisión de forraje. Además, varias de las familias influyentes que pertenecen a los grupos de castas se convirtieron en intermediarios entre los comerciantes madereros y los leñadores y pudieron beneficiarse considerablemente con esta actividad ilegal.

En consecuencia, si bien los recursos forestales estaban bajo el control del estado, en la práctica eran usados como un recurso abierto. No había consideraciones en relación con la eficiencia económica, la equidad o la sustentabilidad en el uso de los recursos. Aproximadamente desde mediados de los años 80, el problema era evidente para los aldeanos y también para los funcionarios del departamento forestal. Si la extracción de madera y leña hubiera continuado con el mismo ritmo, probablemente habría desaparecido la cubierta forestal y se hubiera completado la conversión de la tierra a otros usos.

La transición al manejo conjunto

En 1989, la aguda escasez de recursos causada por el incendio en Roriya congregó a los ancianos de las aldeas para hablar sobre el problema y de esta reunión surgió un comité “autoiniciado” de protección forestal. Los funcionarios forestales visitantes, que usaron el albergue del departamento en Kundwara, se enteraron de las actividades de protección en Roriya y, después de la ordenanza del gobierno estatal de 1991, este comité no oficial de protección funcionó como catalizador para iniciar el MFC en esta zona.

En 1992, como resultado de la degradación de los bosques de la zona, el funcionario forestal local se acercó a los ancianos de Tikaria y les explicó los objetivos del programa de MFC. Los aldeanos estuvieron de acuerdo y se estableció el primer CPFA oficial. No obstante, el CPFA de Tikaria fue disuelto un año después por el departamento forestal con el argumento de que los aldeanos no realizaban en forma adecuada las actividades de protección forestal. Los aldeanos rebatieron esto diciendo que no veían la necesidad de efectuar actividades de protección si el departamento tenía a su servicio un guardia forestal. Según los acuerdos no oficiales de MFC entre el departamento forestal y las aldeas, se iban a suprimir los servicios de los guardias forestales y sus sueldos iban a ser depositados en el fondo colectivo del MFC-CPFA.

En 1994, el Día Mundial del Medio Ambiente organizado en Tikaria por el Instituto Estatal de Investigaciones Forestales reunió a la mayoría de los aldeanos y funcionarios del departamento forestal y proporcionó la oportunidad para que compartieran sus opiniones y comprendieran las perspectivas de los demás. A solicitud de los aldeanos, el departamento forestal reinstaló poco después su CPFA. Simultáneamente, después del debate entre los funcionarios forestales locales y los líderes de la aldea, también se formó un CPF en Jamuniya.

El establecimiento del Proyecto Forestal de Madhya Pradesh en 1995 — financiado por el Banco Mundial y otros organismos donadores bilaterales — impulsó el programa de MFC y motivó al departamento forestal para que formara otros comités de protección fo-restal en la zona. Como resultado, se iniciaron las conversaciones con los habitantes de Kundwara y Roriya, se oficializó el comité autoiniciado de Roriya como CPFA y se estableció un CPF en Kundwara.

El proceso mediante el cual el departamento forestal formó los CPF y CPFA fue si-milar en todas las aldeas. Inicialmente, se informó a individuos y grupos acerca del programa de MFC y estas personas analizaron el programa con otros habitantes de la aldea. Posteriormente, el guardabosque asistente y el funcionario forestal local — en presencia del Sarpanch (jefe del Panchayat local) — convocaban a una reunión general en la aldea. Según la enmienda de 1995 al MFC, tenía que estar presente en la reunión un mínimo de 50% de la población adulta; con su acuerdo, se podía formar un comité de protección forestal.

No más de 40 aldeanos estaban presentes en esas reuniones. Sin embargo, estaban representadas las dos categorías de interesados locales: los grupos tribales y los no tribales. El departamento forestal no reconoce como interesados a los comerciantes madereros de las ciudades cercanas ya que éstos obtienen sus ganancias sólo mediante actividades ilegales y, por lo tanto, no tienen derechos sobre los bosques. En consecuencia, no fueron invitados a asistir a las reuniones. También estuvieron ausentes las mujeres a causa de las costumbres locales, que por lo general prohíben su interacción con forasteros. No obstante, se informaban las decisiones a los integrantes femeninos de las familias.

La estructura organizacional de los CPF y CPFA está establecida por la ordenanza gubernamental. Tienen un “comité ejecutivo” constituido por un presidente, un vicepresidente, un secretario (el funcionario forestal local), por lo menos dos mujeres y campesinos sin tierra, todos los integrantes elegidos del Panchayat y un maestro residente. Los funcionarios y los miembros del comité ejecutivo son elegidos anualmente. Se espera que el comité ejecutivo se reúna mensualmente para cumplir con sus responsabilidades: aplicar las normas y poner en práctica las decisiones que se toman en las decisiones mensuales. Las principales normas sobre el manejo incluyen:

  • la prohibición de talar árboles;
  • la protección de los bosques contra los incendios;
  • la prohibición de extraer leña para la venta comercial (sólo se permite una carga transportada sobre la cabeza por familia para uso doméstico);
  • la prohibición de apacentar ganado en el bosque y
  • recolecciones sustentables de PFNM.

Un CPF o CPFA tiene facultades para prohibir a las personas de comunidades vecinas el acceso a su sector del bosque. Si bien todavía se permite la recolección de PFNM, el CPF o CPFA puede prohibir a las personas, incluyendo a sus propios integrantes, recoger ciertos tipos de PFNM dentro de áreas específicas del bosque y puede asegurar que todas las actividades de recolección se efectúan en forma sustentable.

La mayoría de las normas de manejo son similares en los distintos comités porque en la ordenanza gubernamental de 1995 se especificaron directrices amplias. Sin embargo, los integrantes de los CPF y CPFA pueden formular normas innovadoras específicas para la situación con el fin de afrontar sus propios problemas. En Jamuniya, por ejemplo, el comité no hace cumplir la prohibición sobre la recolección de leña con propósitos comerciales. El proceso de sentarse juntos y formular una norma acerca del uso del bosque que sea aceptable para casi todos, facilita la comprensión de las distintas perspectivas y contribuye a la evolución de un mecanismo para reducir los conflictos. Por consiguiente, estas instituciones nuevas cumplen una función importante en el manejo de los conflictos locales por el uso del bosque.

Para plasmar los objetivos del MFC, se pide a los aldeanos que patrullen el bosque con el fin de asegurarse de que no se quebrantan las normas y detectar incendios. Inicialmente, dos integrantes varones de distintas familias cumplían esta responsabilidad en forma rotativa. Surgieron problemas porque los aldeanos no podían patrullar durante los períodos de mucho trabajo del ciclo agrícola. En la actualidad, el patrullaje es efec-tuado por un vigilante contratado por el CPF o el CPFA. Los vigilantes reciben un sueldo mensual de 500-600 RI (en 1999, 43 255 rupias indias [RI] = 1 dólar estadounidense [USD]) pagado con el fondo colectivo del CPF-CPFA. Otras normas de manejo exigen que sean reforestadas las áreas degradadas y que los recursos resultantes de la protección fo-restal se distribuyan equitativamente entre los aldeanos.

El CPF o CPFA tiene autoridad para imponer multas a todo aquel que infrinja las normas. Las multas por tala ilegal son determinadas por el funcionario forestal local en consulta con el comité y el infractor y se calculan según la especie, el tamaño, la forma y el volumen del árbol cortado. Los infractores se han mostrado ansiosos de cubrir su deuda mediante este proceso en lugar de ser llevados ante un tribunal, lo cual podría ser costoso y consumir mucho tiempo. A discreción del funcionario forestal local, se deposita parte de la multa en el fondo colectivo y el resto en la cuenta del departamento forestal. Éste es un ejemplo de un proceso consultivo abierto para resolver los conflictos entre tres partes. Como el infractor por lo general es de la misma aldea u otra vecina, este proceso contribuye a la solución de conflictos dentro de las aldeas y entre ellas.

El CPF y el CPFA adquieren recursos financieros mediante las cuotas de los miembros, las contribuciones del departamento forestal por sus actividades de protección, las multas y los intereses de los préstamos. Otras dos fuentes de financiamiento surgieron gracias a innovaciones de los CPF y los CPFA acerca de los PFNM. Anteriormente, los recolectores de PFNM estaban a merced de los comerciantes visitantes, quienes generalmente pagaban precios muy inferiores a los del mercado. Ahora, los comités de protección facilitan las transacciones entre los comerciantes y los recolectores pueden exigir retribuciones más altas. Por cada 10 RI que recibe un recolector, se deducen 2 RI como comisión. En la segunda iniciativa, los CPF y los CPFA adquirieron flores mahua (Madhuca longifolia), que son almacenadas para la venta a un precio más alto fuera de temporada. Las utilidades acumuladas con estos sistemas se depositan en el fondo colectivo, que está en una cuenta conjunta con el departamento forestal. El presidente del comité y el funcionario forestal local están autorizados para firmar cheques.

El uso del fondo colectivo se determina por consenso. Los integrantes del CPF y del CPFA exponen sus opiniones en una reunión general. Cada idea es evaluada por los miembros de la asamblea general en términos de su utilidad para toda la aldea. Se redacta una breve lista y, según los recursos disponibles, se seleccionan una o más de las propuestas. Este proceso fortalece aun más la comprensión de las opiniones de los demás acerca del interés común de la aldea.

Resultados a nivel de las aldeas

El estado de los bosques

En las cuatro aldeas, la calidad de los bosques ha mejorado considerablemente desde el inicio de las actividades de protección forestal. La regeneración natural y otros procesos ecológicos están avanzando muy bien ahora que se han reducido las presiones sobre los recursos forestales. Las actividades de repoblación forestal realizadas en 1993-1994 en Tikaria y en 1995 en Roriya, habilitan varias áreas yermas. Como resultado de las primeras actividades de protección en Roriya, ha aumentado la capacidad de retención de agua en varias áreas del bosque; varios manantiales y estanques que se habían secado a comienzos de los años 80 ahora están llenos de agua.

Kundwara se ha convertido en un modelo para las actividades de manejo forestal como resultado de la especial atención que ha recibido por su proximidad al albergue del departamento forestal. La aldea se ha beneficiado con los proyectos efectuados en la zona. Un proyecto de investigación financiado por la Fundación Ford busca desarrollar métodos mejores de secado, almacenamiento y comercialización de PFNM. También se ha establecido una parcela para cultivar plantas medicinales. Roriya también participa en este proyecto, que pretende establecer tres valiosas especies de plantas medicinales (Withania somnifera, Abelmoschus moschatus y Asparagus racemosus) en áreas degradadas del bosque.

El departamento forestal ha capacitado a varios integrantes del CPF de Kundwara en métodos de ERP. Estas personas a su vez capacitarán a otros aldeanos. El departamento forestal también coordinó la venta de 200 quintales de pasto, recogidos en Kundwara y otras dos aldeas fuera de la zona, al ejército de Lucknow. Por desgracia, en Kundwara la venta ha creado presiones sobre los pastizales necesarios a fines del verano y ha originado una situación que contribuye a la degradación del bosque. Si bien las iniciativas emprendidas por el departamento forestal son dignas de elogio, las aldeas vecinas piensan que las están descuidando para favorecer a Kundwara.

Jamuniya tiene el único CPF que no prohíbe en forma oficial la venta de leña; alrededor del 65% de las familias del lugar trabajan en la venta de este recurso. Como el bosque de Jamuniya es adyacente a Bagaraji, es el más vulnerable a la extracción ilegal de madera. No obstante, desde el inicio del CPF ha habido una reducción en la recolección ilegal y ha disminuido la tasa de deforestación.

El desarrollo de la comunidad

En junio de 1997, los fondos colectivos de las cuatro aldeas sumaban 37 495 RI (Kundwara), 10 280 RI (Tikaria), 19 582 RI (Roriya) y 8 420 RI (Jamuniya). En las cuatro aldeas las primeras compras efectuadas con los fondos fueron instrumentos musicales. Los aldeanos se enorgullecen de tener sus propios armonio, dholak y tabla (instrumentos de percusión), majiras (sonajas) y, en el caso de Kundwara, micrófonos y amplificadores. Además, para alegrar el ambiente en las reuniones comunitarias, se han adquirido utensi-lios de cocina, una estera para el área de reunión de la comunidad y lámparas Petromax. Los aldeanos consideran que este dinero ha sido bien gastado y parece que las compras están promoviendo mejores relaciones en la comunidad.

El fondo colectivo también ha sido usado para otras actividades de desarrollo. Por ejemplo, se compró un motor de 3 HP para el riego en Kundwara y moledoras eléctricas de granos para Kundwara y Roriya. En Jamuniya se construyó un altar.

La asistencia financiera

El fondo colectivo sirve como una fuente de créditos para los aldeanos. Se otorgan pequeños préstamos con tasas de interés 2-5% más bajas que las ofrecidas por los prestamistas de la aldea (10%) a quienes los necesitan. Los préstamos en general se usan para emergencias, casamientos, tratamientos médicos y la adquisición de insumos agrícolas. La cantidad del préstamo se determina según los ingresos del solicitante y su capacidad de amortizarlo. Estos términos ponen en desventaja a los miembros más pobres de la comunidad; no obstante, el servicio se usa en forma extensa.

El bienestar de los pobres

Muchos de los recolectores de PFNM pertenecen al grupo económico más bajo de la aldea y son en su mayoría mujeres. Los proyectos de PFNM con valor agregado han mejorado considerablemente su situación económica. Los recolectores de flores mahua en Tikaria han estado vendiendo sus productos a precios más altos al CPF de Kundwara, que los almacena para la venta fuera de estación.

El CPFA de Roriya ha ideado un sistema innovador para reducir la competencia entre los recolectores de PFNM y para distribuir equitativamente los recursos. Según su tamaño, se ha asignado a cada familia 2-4 árboles mahua para cosechar las flores. Además, se estimula la recolección en grupo para asegurar que no se usurpan los recursos asignados a ninguna familia. Este sistema es un buen ejemplo de innovaciones locales para reducir posibles conflictos. Sin embargo, como consecuencia de la prohibición de la venta comercial de leña, se ha negado a muchas familias una fuente importante de ingresos. Estas familias ahora están cambiando a la recolección de otros productos.

La salud de la comunidad

La adquisición de bienes comunitarios con el fondo colectivo promueve mejores relaciones en todas las aldeas. En muchas formas, el fondo colectivo se ha convertido en un motivo de orgullo y ha ayudado a estimular a las comunidades. Los CPF y los CPFA han ganado legitimidad porque manejan el fondo colectivo y esto ha llevado a los aldeanos a recurrir a ellos para resolver los conflictos. Las reuniones de los CPF y los CPFA se han vuelto un foro para abordar diversas cuestiones no relacionadas con la protección forestal, como las festividades religiosas y las actividades sociales. Como resultado, desde el comienzo del CPFA en Tikaria han disminuido los escándalos provocados por ebrios y las peleas entre los aldeanos; de ese modo, el CPFA ha comenzado a desempeñar la función de fuerza de control, normalmente reservada al Panchayat. Esta situación podría conducir a un conflicto con el Panchayat, donde son evidentes los refunfuños de descontento entre quienes piensan que ha sido usurpada su autoridad.

Comparación de los resultados obtenidos en las distintas aldeas

Es evidente que Kundwara y Roriya están funcionando relativamente mejor que Tikaria y Jamuniya. Los logros de Kundwara ilustran el grado de éxito que se puede alcanzar bajo la dirección apropiada y con los recursos disponibles para el departamento forestal. Su capacidad de capitalizar las iniciativas vinculadas con PFNM con valor agregado organizadas por el departamento forestal ha beneficiado a los recolectores individuales y a la comunidad en general. La composición homogénea de Roriya y Kundwara también les ha permitido realizar actividades de protección forestal con más facilidad que las otras dos aldeas. Además, los habitantes de Roriya y Kundwara son predominantemente miembros de la tribu gond, que tradicionalmente han dependido de la agricultura y están conscientes de los recursos naturales que pueden aportar los bosques para mantener la productividad agrícola. Como resultado, han aceptado con prontitud la idea de la protección forestal. El éxito de Roriya se vincula con la resuelta actitud de la comunidad de responder a las circunstancias de escasez de recursos. En Roriya hay entusiasmo por las prácticas del MFC y se las conoce mejor. Esto es facilitado por la composición por edad del comité ejecutivo, cuyos integrantes tienen entre 20 y 30 años o algo más. Las reuniones del CPFA se re-alizan con bastante regularidad y cuentan con buena asistencia.

En Tikaria y Jamuniya, los grupos tribales predominantes son baigas y kols, que tradicionalmente se han ganado la vida mediante la recolección y venta de productos forestales. Por consiguiente, las disposiciones que restringen su acceso a esos recursos encuentran una mayor resistencia. Además, la presencia de un número apreciable de grupos de castas en estas dos aldeas tiende a frustrar las actividades de protección forestal ya que la situación económica de estos grupos los hace menos dependientes del mantenimiento del bosque. Las presiones demográficas en Tikaria y la proximidad de Jamuniya a Bagaraji crean obstáculos adicionales.

Lecciones aprendidas

Teniendo en cuenta el breve período en que se ha estado practicando el MFC en las cuatro aldeas, el éxito alcanzado ilustra la capacidad de los habitantes rurales de ser socios en la conservación, aun ante numerosos retos. La dependencia de los aldeanos del bosque y su proximidad a éste los hace idealmente idóneos para manejar y conservar los recursos forestales. Sin embargo, para asegurar la sustentabilidad a largo plazo del sistema de MFC se debe concentrar la atención en minimizar los conflictos entre los habitantes del lugar y entre éstos y los administradores del bosque. En el curso del proyecto, se han identificado varias fuentes potenciales de conflictos, que se describirán a continuación. Con el fin de abordar estos problemas en forma oportuna, es preciso integrar en el MFC mecanismos de solución de conflictos orientados específicamente a esos problemas.

La falta de complementación de las instituciones

Los regímenes de manejo forestal están constituidos por normas que configuran la interacción humana en relación con los recursos forestales. Esos regímenes son una combinación de instituciones oficiales y no oficiales. Las instituciones no oficiales son endógenas en los grupos de usuarios — en este caso, los aldeanos — y no pueden ser cambiadas con rapidez a causa de su inherente inercia. Las instituciones oficiales — por ejemplo, las establecidas por el MFC — normalmente son exógenas y deben complementar a las no oficiales ya existentes. Si las instituciones oficiales y no oficiales son incompatibles, surgirán conflictos entre los administradores del bosque y los habitantes del lugar. Del mismo modo, si las instituciones oficiales para el manejo forestal están vinculadas ya sea en forma horizontal o vertical a otras instituciones oficiales, deben complementarse recíprocamente. Si no es así, los objetivos del MFC serán socavados y aumentarán los conflictos entre los habitantes del lugar.

Se han observado varios conflictos entre instituciones no oficiales de la aldea e instituciones oficiales de MFC. El comité ejecutivo que forma parte de cada CPF o CPFA es una de esas fuentes de incompatibilidad. Según la enmienda de 1995 al MFC, los comités ejecutivos deben incluir a todos los miembros del Panchayat, un maestro residente y por lo menos dos campesinos sin tierra. Todos los integrantes del comité ejecutivo deben ser elegidos anualmente por la asamblea general. No obstante, las elecciones del Panchayat se celebran cada cinco años y los funcionarios electos permanecen entonces en el CPF o el CPFA durante ese período. Además, en una aldea donde sólo existe un maestro, como sucede en Kundwara, esa persona se convierte en miembro semi-permanente del comité. En consecuencia, las elecciones anuales no tendrán mucho efecto sobre la composición del comité ejecutivo. Esta situación puede llevar a conflictos entre los integrantes del comité ejecutivo del CPF o el CPFA ya que ciertos grupos permanecen enquistados y monopolizan los recursos; por ejemplo, en las cuatro aldeas el cargo remunerado de vigilante ha sido retenido por integrantes del Panchayat.

Si bien jurídicamente la autoridad del Panchayat supera la del CPF o el CPFA, el traslapo de sus jurisdicciones los vuelven antagónicos, más que complementarios. Esto podría provocar tensiones entre las dos instituciones, que serían contraproducentes para las metas del MFC. Ya se han observado signos iniciales de descontento en Tikaria, como resultado del sentimiento dentro del Panchayat de que su autoridad está siendo usurpada por el CPFA. También se han manifestado otros problemas potenciales. Por ejemplo, antes se requería un permiso de tránsito otorgado por el funcionario forestal del distrito para transportar cualquier tipo de madera. En 1997 se relajó este reglamento y se otorgó al Panchayat autoridad para proporcionar permisos de tránsito para 10 especies de árboles. Este arreglo podría llevar a un conflicto si el Panchayat actuara en forma contraria a las metas de protección forestal. Sin embargo, las instituciones oficiales de los CPF o los CPFA no siempre entran en conflicto con las prácticas no oficiales de las aldeas. Como se ha mostrado, cuando ambos tipos de instituciones trabajan juntas por conducto del CPF o CPFA para redactar normas acerca del uso del bosque que satisfagan a todos, comienzan a desarrollar sus propios mecanismos para la solución de conflictos. Estos mecanismos pueden entonces convertirse en componentes esenciales del manejo de los conflictos locales.

La prohibición de la venta de leña es otro caso en el cual las instituciones oficiales son incompatibles con las no oficiales. La disposición que prohíbe la venta de madera bajo el MFC priva a los grupos más pobres de una actividad económica que ha sido ampliamente practicada por muchas familias en Jamuniya y Tikaria. Sin embargo, ha tenido un efecto menos pronunciado en Kundwara y Roriya, donde los principales grupos tribales tradicionalmente han evitado participar en esa actividad. En especial en Roriya, esta mayor conciencia de los problemas ambientales ha dado como resultado más entusiasmo y compromiso con el MFC en general. Por consiguiente, en Kundwara y Roriya las instituciones oficiales y no oficiales se han complementado, algo que no ha sucedido en Jamuniya y Tikaria. Esta diferencia explica en parte el mayor éxito de los proyectos en Kundwara y Roriya, en comparación con Jamuniya y Tikaria. No se pueden producir abruptamente cambios en las prácticas de esas familias creando nuevas instituciones. Hay que establecer un mecanismo para modificar gradualmente las instituciones no oficiales o, mejor aun, adaptarlas a las oficiales. Al mismo tiempo, es preciso prestar mucha atención a las dimensiones socioculturales de la vida en la aldea, como el número de grupos de castas o las prácticas tribales tradicionales. Estos factores evidentemente influyen en el éxito del proyecto y el posible grado de conflicto.

Las instituciones oficiales y no oficiales están nuevamente reñidas en cuanto a la recaudación de multas por la tala ilegal. Sin haber hecho mucho esfuerzo, el departamento forestal se apropia de un porcentaje de la multa monetaria además de quedarse con la madera decomisada. No obstante, los aldeanos son quienes han gastado energía para aprehender a los taladores ilegales. Si bien todavía no se ha convertido en una amenaza seria, esta incompatibilidad de las instituciones ciertamente es percibida por los aldeanos.

El MFC también ha sido afectado por conflictos entre las instituciones oficiales. El Programa de Desarrollo de la Cuenca (PDC) es otra institución oficial que opera en la zona. Los objetivos del MFC y el PDC son similares ya que ambos pretenden restablecer la ecología de la cuenca. Sin embargo, el hecho de que estas instituciones estén bajo la dirección de distintos departamentos gubernamentales (el departamento forestal y el departamento de desarrollo rural) hace que trabajen en forma independiente y en desacuerdo. La formación de diferentes instituciones locales para la ejecución del PDC también está agotando los recursos humanos de las aldeas y debilitando ambos programas. En muchos casos, como resultado de los conflictos entre los miembros de esas dos organizaciones, un programa ha llegado a eclipsar al otro. Vincularlos y hacerlos recíprocamente complementarios reduciría el conflicto entre las personas involucradas en esos programas y aumentaría su eficiencia.

La completa transparencia de las instituciones

Con vistas a minimizar los conflictos, es importante que las instituciones sean transpa-rentes y que permanezcan abiertas las líneas de comunicación. La transparencia parcial de las instituciones transmite variadas señales a miembros diferentes de la comunidad y puede convertirse en una importante causa de conflictos entre ellos, así como entre las comunidades y el estado. Cuando se establecieron los comités de protección, no se revelaron detalles esenciales contenidos en la ordenanza de 1995 sobre el MFC. Esta falta de transparencia no permite el establecimiento de relaciones basadas en la confianza. La importancia de una relación de ese tipo se hizo evidente en los primeros días del MFC en Tikaria. Su programa del CPFA fue reinstituido sólo después de que los ancianos y los funcionarios del departamento forestal pudieron compartir sus opiniones y llegar a comprender las perspectivas de los demás. Sin duda, una mayor interacción, apertura y acceso a la información para los interesados disminuyen los conflictos y repercuten en forma positiva en el MFC.

Además, se requiere cierta documentación, como un memorándum de entendimiento, para especificar los detalles oficiales y no oficiales del acuerdo entre el departamento forestal y los CPF o CPFA. En ausencia de esa documentación, se ha filtrado a las comunidades información inexacta y, como resultado, la confusión entre los aldeanos actúa como una barrera para el funcionamiento y la ejecución apropiados del MFC. Por ejemplo, durante mucho tiempo los habitantes de Tikaria pensaron que tenían derecho al 50% de la producción final de madera y no conocían su derecho al 100% de los productos madereros intermedios. Cuando se enteraron de las verdaderas disposiciones contenidas en la ordenanza de 1995 sobre el MFC, se consolidó su desconfianza hacia los funciona-rios forestales. Esas situaciones llevan a conflictos y al fracaso del programa.

La responsabilidad de los agentes del cambio

La situación sobre el terreno indica que los agentes del cambio (funcionarios gubernamentales, comités, etc.) no son claramente responsables de sus acciones ante el gobierno o el público. Por ejemplo, excepto en el caso de Roriya, los comités de protección se reúnen esporádicamente. Como resultado, los conflictos que surgen no son abordados oportunamente y crecen en forma desmesurada para convertirse en problemas complicados que requieren complejas actividades de mediación. En Jamuniya, la falta de reuniones re-gulares ha permitido al funcionario forestal local eludir los procesos democráticos y designar a un miembro influyente de la comunidad como presidente del CPF. El presidente del CPF a su vez se ha autodesignado para el cargo remunerado de vigilante para el cual también ha nombrado a un miembro de la tribu kol. Estas medidas han causado descontento entre los aldeanos y promueven un sentimiento de decepción acerca del MFC. Este ejemplo refleja cómo la falta de responsabilidad de los funcionarios del departamento forestal influye para que otros los imiten.

Los Panchs en las otras aldeas han usado sus cargos para convertirse en presidentes o vigilantes de sus CPF o CPFA. No sólo intentan aumentar su poder dentro de la aldea sino también, mediante artimañas, se han quedado con el único cargo remunerado vinculado con la protección forestal. Estas acciones de los agentes del cambio por las cuales nadie les pide cuentas han creado nuevos conflictos dentro de las aldeas y, si la situación continúa, esos conflictos se volverán incontrolables.

Según la ordenanza de 1995 sobre el MFC, los microplanes para 10 años iban a sustituir a los planes de trabajo del departamento forestal. Sin embargo, el departamento forestal continúa recolectando los árboles maduros de parcelas de 10 ha en el bosque de Tikaria. El CPFA de Tikaria no ha recibido un porcentaje de esa producción ni se le ha concedido el 100% de los productos intermedios provenientes de las operaciones de raleo, que se han efectuado desde el comienzo del CPFA. Estas acciones del departamento forestal violan las disposiciones de la ordenanza de 1995 y contribuyen a generar conflictos entre los representantes del estado y la comunidad local. Si bien esto no ha llevado aún a una falta de cooperación, los sentimientos de desconfianza de los aldeanos señalan la deficiencia en el sistema. Es evidente que se requiere una mayor responsabilidad de los funcionarios forestales y los miembros del Panchayat para prevenir estos conflictos autogenerados.

La modificación del paradigma

En el nuevo entorno del MFC, los funcionarios forestales deben estar abiertos a una mo-dificación del paradigma, que requiere cambiar de una política que hace hincapié en las utilidades comerciales y el manejo por exclusión a otra que se preocupa por las necesidades de los habitantes del lugar y el manejo en asociación con ellos. Esto exigirá un cambio por parte de los funcionarios forestales, que dejarán de ser generadores de conflictos para convertirse en mediadores. Hay pruebas de que muchos funcionarios de alto nivel del departamento forestal han efectuado este cambio. No obstante, la renuencia de quienes están en cargos de menor jerarquía a renunciar al poder y los consiguientes beneficios, representa un obstáculo importante para concretar los objetivos de un régimen de manejo participativo. Muchas de las actividades del departamento forestal — como la no revelación de los derechos establecidos en la ordenanza gubernamental, la designación del presidente del CPF por el funcionario forestal local y la disolución del CPF de Tikaria sin consultar a los aldeanos — son indicadores de la inercia del departamento. Por consiguiente, un régimen de manejo participativo donde se minimicen los conflictos requerirá que los funcionarios forestales adopten un paradigma nuevo.

La incertidumbre

Uno de los objetivos de los sistemas de manejo forestal es reducir la incertidumbre y ofrecer estabilidad mediante una estructura institucional para todos los interesados en el recurso. Un entorno seguro y estable también es propicio para la solución de los conflictos. Sin embargo, los rápidos cambios en las instituciones oficiales (enmienda de la ordenanza de 1991 en 1995) y el fracaso en instaurar por completo instituciones oficiales (al no divulgar detalles esenciales ni sustituir los planes de trabajo por microplanes) crean un entorno de incertidumbre que facilita el surgimiento de nuevos conflictos. Las frecuentes transferencias de los funcionarios forestales también pueden originar otros conflictos; por ejemplo, un funcionario nuevo puede hacer zozobrar un acuerdo no oficial entre los aldeanos y el funcionario anterior. Las diversas actitudes y las opiniones contrarias de los funcionarios forestales con respecto a las disposiciones de la ordenanza del gobierno también crean un ambiente de incertidumbre. Esta incertidumbre a su vez disuade a la comunidad de adherirse al programa y fomenta la opinión pesimista de los aldeanos de que los programas gubernamentales son transitorios y poco confiables.

La igualdad entre los sexos

Si bien las tradiciones culturales indias son variadas, en la mayoría de ellas las mujeres rara vez desempeñan una función en la toma de decisiones vinculadas con asuntos de la comunidad y normalmente están ausentes de los foros comunitarios (Sarin 1993). En el caso del uso del bosque, la función crítica desempeñada por las mujeres en la recolección y procesamiento de los productos forestales y la contribución de sus actividades a la economía familiar las hace vulnerables a las decisiones concernientes al MFC. En consecuencia, su participación en el MFC es fundamental no sólo desde la perspectiva de la igualdad entre los sexos sino también desde la perspectiva del manejo forestal.

El gobierno de Madhya Pradesh ha tomado medidas para que las mujeres estén re-presentadas en los comités ejecutivos. En nuestras cuatro aldeas, aun cuando el CPF y el CPFA han tomado la iniciativa de promover la igualdad familiar y aumentar las utilidades para los pobres, la igualdad entre los sexos todavía tiene escasa prioridad. Las mujeres en gran parte no están informadas acerca del MFC y se ha hecho muy poco por incluirlas en el proceso.

Muchas de las actividades bajo el MFC en realidad actúan contra las mujeres. Como se mencionó antes, la mayor parte de la recolección de PFNM es efectuada por mujeres. Por consiguiente, la comisión de 2 RI por los servicios prestados por el CPF o el CPFA en facilitar la venta de esos productos grava en forma desproporcionada las actividades de las mujeres. Hasta el momento, el fondo colectivo no ha proporcionado ningún beneficio específico a las mujeres y la compra de utensilios de cocina para preparar las comidas en las reuniones comunitarias de hecho ha aumentado la carga de trabajo de las mujeres.

Si bien la desigualdad entre los sexos tal vez no ponga ene peligro el proceso de MFC a corto plazo, si no se abordan los problemas de las mujeres esto podría llevar a que costos desproporcionados sean asumidos por este sector de la comunidad y, por lo tanto, se cree una dinámica que facilite el rechazo de las metas tanto de la conservación como de la igualdad.

Conclusiones

A causa de la falta de recursos, las comunidades no pueden manejar grandes extensiones de bosques en forma independiente y las asociaciones como el MFC resultan críticas. Se están desarrollando instituciones locales de MFC en toda la India y en otras partes del mundo. Las comunidades de las cuatro aldeas que estudiamos han demostrado su ingenio para adaptar y diseñar instituciones locales innovadoras orientadas al bienestar de los habitantes del lugar, las cuales contribuirán a la evolución del MFC. Dada la existencia de numerosas barreras, son notables los éxitos logrados en relación con el mejoramiento de la calidad del bosque y el bienestar de los lugareños. En consecuencia, es evidente que hay un gran potencial para establecer el MFC en gran escala.

No obstante, con vistas a la sustentabilidad a largo plazo del MFC, se deben integrar mecanismos de solución de los conflictos en sus instituciones y procesos. Es preciso evaluar minuciosamente la continuación del programa cuando existe insatisfacción entre los habitantes del lugar, como resultado de los conflictos en las percepciones de la gente. La continuación de los conflictos durante largo tiempo puede llevar al fracaso del programa. Por lo tanto, hay que identificar y abordar las fuentes potenciales de conflicto. La complementación de las instituciones, la transparencia de los acuerdos, la responsabilidad de los agentes del cambio, la distribución equitativa y un entorno seguro y estable contribuirán a reducir la aparición de conflictos entre miembros de la comunidad y los administradores forestales y entre los miembros de la comunidad. Del mismo modo, una modificación del paradigma en la actitud de los administradores forestales ayudará a resolver los conflictos existentes. Por consiguiente, es preciso esforzarse por abordar estos problemas que se han manifestado durante nuestro estudio.

Reconocimiento

Expresamos nuestra más profunda gratitud a la Sociedad para la Promoción del Desarrollo de Eriales, Nueva Delhi, por su apoyo durante la reunión de los datos. Agradecemos especialmente a Sushil Saigal (funcionario principal del programa, Sociedad para la Promoción del Desarrollo de Eriales), los funcionarios forestales locales y los aldeanos que prestaron su entusiasta colaboración durante el trabajo sobre el terreno. También estamos en deuda con los participantes en el taller internacional (Washington, 10-14 de mayo de 1998) por sus comentarios y sugerencias, y con el Instituto del Banco Mundial y el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo por el apoyo financiero para asistir al taller.

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